domingo, 20 de mayo de 2012

MUNGO: DISEMINACIÓN VERSUS CONTINUIDAD REGIONAL








El antropólogo australiano Alan Thorne, de la Univerisdad Nacional Australiana, es un defensor de la teoría de la regionalización o continuidad regional, una alternativa a la hipótesis hegemónica de la diseminación. Ambas posturas traducen una vieja disputa conceptual respecto a los orígenes de la humanidad moderna. ¿Surge el actual Homo sapiens de una migración procedente de África o es quizá el producto de varias líneas regionales? Las hipótesis enfrentadas coinciden en un único punto: existe un ancestro común africano. Pero no se trataría del mismo ancestro. Los partidarios de la diseminación creen que el Homo sapiens surge en África hace unos 200.000 años y que emigra a los demás continentes desplazando a otras especies. Los defensores de la continuidad regional, en cambio, opinan que Homo sapiens es una especie más antigua, derivada de Homo erectus-ergaster, que emigra hace un millón de años diseminándose por otros continentes y que el intercambio de genes entre las distintas líneas evolutivas regionales da orígen a la variedad moderna (Homo sapiens sapiens).
Precisamente Alan Thorne cree que el estudio del ADN del Hombre de Mungo es una corroboración de la línea de la continuidad regional. Al frente de un equipo de la Universidad Nacional Australiana, Thorne encontró que el ADN del Hombre de Mungo es antiguo y no se corresponde con ningún material genético actual. Tampoco es posible encontrarle una relación con ningún otro ADN conocido. Lo relaciona con un supuesto ancestro chino neanderthaloide al que llama "Grácil".
El esqueleto del Hombre de Mungo fué hallado por Jim Bowler en 1974 (Mungo3-LM3) en Lake Mungo, Nueva Gales del Sur. Inicialmente fué datado en 64.000 años, considerándoselo el ser humano moderno más antiguo fuera de África. Una nueva datación, sin embargo, lo ubica en los 45.000 años de antigüedad. Juntamente con los fabricantes de los artefactos de la Tierra de Arnhem datados entre 45 y 61.000 años (sitios de Nauwalabila y Malakunanja, a 300 km. al este de Darwin, datados en el entorno de los 56.000 años), se trata de la población más antigua de Australia, pero contrariamente a la teoría más aceptada, no se trata de arcaicos sino de humanos gráciles de aspecto muy moderno. Presenta rasgos robustos principalmente en la región occipital, pero sus relieves supraorbitales son poco marcados, su bóveda craneal es redondeada, el frontal es recto, los huesos son delgados y su estructura es, en general, esbelta. Podría tener relación con los restos muy fragmentarios de  LM1 de una mujer que fué cremada (la cremación más antigua conocida).
Los humanos que traen el ADN mitocondrial moderno ingresan en Australia hace 20-30.000/9.000 años (restos de Wilandra Lakes, Kow Swamp, Cohuna y Coobool Creek) y su aspecto es claramente arcaico, recordando a los Homo sapiens de Skhul (Israel) o al idaltu africano (si bien también se los ha comparado con los restos de arcaicos de Ngandong, Java). El cráneo de Wilandra Lakes (WHL50), de 1450 cc, es muy robusto, con huesos gruesos, frontal muy oblicuo continuando el marcado relieve supraorbital y máxima anchura craneal en la parte inferior sobre las apófisis mastoides. ha sido datado en alrededor de 20.000 años, y se lo ha relacionado con los restos de los 17 individuos hallados en Kow Swamp (Nueva Gales del Sur). Datados en 10.000 años  presentan gran variabilidad, pero tienden a la robustez.
Nuevamente ingresan humanos con aspecto grácil aunque con marcados caracteres "arcaicos" hace 13.000 años (cráneo de Keilor, Victoria del Sur). Esta cuestión ha generado amplios debates. La idea de que más de una cepa de humanos con aspecto grácil y moderno existió hace más de 40.000 años parece ser la única solución para el enigma. La de la "Eva mitocondrial" terminó imponiéndose a las otras finalmente. En Australia se produjo una inusual mezcla entre un tipo grácil muy antiguo, con caracteres físicos muy modernos pero separado de la línea moderna del Homo sapiens y otros tipos de aspecto primitivo (y otros de aspecto grácil) pero relacionados genéticamente con los haplogrupos actuales procedentes de África. Precisamente la evidencia genética corrobora el orígen africano de las migraciones australianas, además de que eleva a quince las oleadas poblacionales. El caso australiano podría demostrar la hipótesis de John Relethford que, admitiendo el modelo "out of África" (o de diseminación), postula la existencia de un reemplazo parcial de las poblaciones "arcaicas" por los inmigrantes sapiens y la existencia de hibridaciones. Podría ser una aceptable alternativa al modelo del "flujo génico" sostenido por los multirregionalistas. De todos modos aún no aparece claro el por qué los australianos se parecen tan poco a los supuestos primeros humanos africanos, cuyo rastro se encuentra en las actuales poblaciones de negritos de Andamán, los semang de Malasia e incluso en los antiguos tasmanios. ¿Podrían ser descendientes de "arcaicos" locales, lo que corroboraría el modelo multirregional? De hecho el caso de los rasgos arcaicos de los esqueletos australoides, el genoma no compatible con la hipótesis de la diseminación hallado en los restos de Lake Mungo y los posibles restos de sapiens de Jinniushan (China) de 200.000 años y Maba y Liujiang de 90.000 años, compatibles con los fósiles "modernos" de Zhoukoudian y Ordos de 50-15.000 años, constituyen el soporte de la hipótesis del flujo génico o multirregionalista.
El cráneo de Keilor ha sido comparado con los cráneos de Wadjak, hallados por Eugene Dubois en 1891-92, en Java. El aspecto primitivo de esos cráneos ha hecho que se los vincule al Homo erectus y al Hombre de Solo. Presentan prognatismo, nariz ancha y aplastada y notoria platicefalia. Posiblemente se trata de una forma ancestral del actual tipo australiano llamado "de Murray".
Precisamente lo que parece sugerir el sorprendente registro fósil y genético australiano es que más de un tipo humano intervino en la conformación del aborígen australiano moderno. A pesar de que se trata de humanos modernos, parecen recoger varias tradiciones genéticas. Si  bien se impone la cepa mitocondrial africana no es menos cierto que podrían haber múltiples tradiciones cromosómicas. Éstas no sólo podrían ser de humanos anatómicamente modernos. Ya hemos visto que podrían haber aportaciones de Denisova y Neanderthalensis. Una de las herencias físicas de este aporte sería la tendencia "arcaizante" del tipo físico de los indígenas australianos.
Varios autores, encabezados por Birdsell, han apuntado que el moderno tipo australiano aborígen está compuesto en realidad por tres tipos físicos a los que llama negritos (o barrineanos), murrayanos y carpentarianos. El tipo negrito o paleomelanesio (o tipo de Lake Barrine) es considerado el más antiguo. Se supone que formó parte de la primera migración moderna que partió de África hace 70.000 años, llegó al Sahul y cruzó en balsas el estrecho de 100 km. que separaba el continente de la tierra australiana hace 60.000 años. Los otros dos tipos llegaron más tarde y, sorprendentemente, aportaron un tipo de características físicas más arcaicas pero también diferentes a las del tipo "africano" de sus predecesores. Hay razones para creer que tenían la piel más clara y pilosidad corporal, además de una alta frecuencia de cabellos rubios y ojos azules. Ésto se observa sobre todo en el tipo de Murray, que Birdsell considera emparentado con los nivji de Sajalín, los koryak de Kamchatka y los ainus de Hokkaido, así como con los tipos primitivos de América (califórnidos, fuéguidos, láguidos, pámpidos, huárpidos).
El llamado tipo de Carpentaria parece estar emparentado con los veddas de Ceilán, los senoi de Malaysia, los moken de Birmania, los nasioi de Bugainville, los kanak de Nueva Caledonia y se pretende que también aparece en tipos físicos sudamericanos arcaicos (huárpidos y pámpido-patagónicos). Su aspecto es tan regresivo que se lo ha comparado con tipos erectus o los arcaicos de Java (Ngandong). El hallazgo de un porcentaje pequeño de aportación denisovano-neandertalense en la población australiana abona las hipótesis de que los arcaísmos físicos presentes en el tipo australiano podrían deberse tanto a tendencias genéticas autóctonas como a la incidencia de la hibridación del Homo sapiens con otras variedades humanas.













La cuestión del hombre de Mungo se mezcla con rivalidades entre antropólogos. En efecto su co-descubridor Alan Thorne es un confeso defensor del multirregionalismo. Su datación de los restos (próxima a los 60.000 años) y el análisis genético de 2001 que confirma que su linaje mitocondrial no aparece en los humanos modernos, surge como una "sospechosa" coroboración de sus ideas previas. Los partidarios de la teoría "Out of África" cuestionaron muchos aspectos del hallazgo. Para empezar se basaron en las declaraciones del considerado verdadero descubridor del hombre de Mungo, James Bowler, que consideró errónea la datación de Thorne. De hecho sus propios análisis han dado una fecha próxima al 40.000 a.C. De más está decir que esta fecha conviene más a los defensores de la teoría de la diseminación desde África. Por otro lado se ha criticado el éxito demasiado sospechoso de la recuperación del ADN de los restos de Mungo. Se ha señalado que el esqueleto cubierto de ocre rojo no se diferencia en nada de muchos actuales aborígenes que si presentan el linaje mitocondrial de la "Eva africana". De ese modo el presunto ADN desconocido de Mungo quedaría relativizado.
No obstante el caso de los actuales australianos sigue provocando enconada polémica. La antropóloga Marta Mirazón Lahr de la Universidad británica de Cambridge, propone la idea de que hubo dos migraciones "Out of África". Una de ellas ocurrió hace 70.000 años y habría sido poco exitosa. Propone el desastre de Toba como la causa de su fracaso. Sus rastros habrían quedado entre las poblaciones aborígenes australianas y grupos desperdigados en Andamán y Nicobar, Filipinas, Malaysia e Indonesia.
Para Mirazón Lahr la humanidad actual descendería casi totalmente de la segunda migración africana ocurrida hace 50.000 años.
Al menos parte de la población australiana podría descender de la migración que ha dejado restos antiguos en Niah (Borneo), datados en  41-34.000 años (esqueleto de adolescente descubierto por J.Harrison en 1958); en la península de Huon, Papua Nueva Guinea, restos líticos de Bobongara datados en 40.000 años; en Tabon (Filipinas): restos humanos asociados a industria lítica (industria taboniense), descubiertos por Fox, datados en 23.000 años; en Wadjak, dos cráneos descubiertos por Dubois y de datación problemática.
En caso de aceptar las dataciones superiores a los 40.000 años (incluyendo Lake Mungo), de humanos gráciles, podrían ser restos de una migración anterior, como sugiere Mirazón Lahr. Su aspecto físico correspondería más al del tipo melanoise. Los tipos posteriores tienden a la robustez y a presentar mayor pilosidad (características protocaucasoides), tratándose quizá de la mutación que da origen en la Sonda al Haplogrupo P. Recordemos que se ha detectado aportación genética del Hombre de Denisova en poblaciones australianas y de la Sonda, pero no así entre los negritos de las Andamán y Nicobar ni en los pobladores de Asia Oriental.

La Prehistoria australiana es culturalmente una de las más extensas. Se supone que pudo haber comenzado hace 60.000 años y se extendió hasta la colonización europea iniciada en el siglo XVII. A pesar de las especulativas fechas tempranas de los primeros poblamientos, se tiene evidencia cierta de que los cambios climáticos datados hace 48.000 años fueron producidos por incendios. Posiblemente se trate de la acción de grupos humanos, lo que supone una fecha próxima a los 50.000 años para la llegada de los primeros humanos modernos a Australia. Las últimas dataciones en Mungo y Arnhem arrojan fechas de 40.000 años, que desmienten las iniciales de 60.000 años.
Los recientes descubrimientos de pinturas rupestres datados en 28.000 años por el equipo de la doctora Fiona Petchey de la Universidad neozelandesa de Waikato, convierten a Australia en uno de los sitios más antigüos donde se practicó arte parietal. Se trata de un fragmento de arte parietal hallado en Nawarla Gabarnmang, en el río Katherine, Territorio del Norte, por el profesor Bryce Barker de la Universidad Sur de Queensland en junio de 2011. Las pinturas de Nawarla Gabarnmang superan en antigüedad a las pinturas figurativas de Bradshaw halladas en Kimberley y datadas en 17.000 años, así como las halladas en Arnhem que podrían tener la misma antigüedad. En Nawarla Gabarnmang se halló en octubre de 2010 un fragmento de hacha datado en 35.000 años, que constituye la más antigua herramienta de borde afilado del mundo.
La evidencia genética, basada en estudios recientes, avala la hipótesis de la migración única desde África, y vincula a los australianos con el haplogrupo P (presente con una frecuencia del 37.5%). Este haplogrupo se encuentra también entre los papúes de Nueva Guinea (promedios entre 27 y 41%, llegando a ser de 75% en archipiélago de Luisiadas y 61% en Nueva Guinea occidental), y en menor porcentaje en islas de Melanesia, Indonesia y Filipinas.  Se habría originado hace 50.000 años en la Sonda, a partir del macrohaplogrupo R. Éste se encuentra en un 89% en los europeos actuales y se habría originado hace 60 o 65.000 en la India, derivando del macrohaplogrupo N.
Los estudios genéticos avalan también la fecha de 46.000 años como posible inicio de la colonización del Sahul. Sin embargo no se ha llegado a dilucidar la cuestión de si se trataría de una única migración o de varias. Según los partidarios de la migración única los aborígenes australianos constituyen una unidad étnico-racial. Según los partidarios de las múltiples migraciones constituirían una hibridación de varios tipos humanos. De todos modos parece evidente que desde hace unos 13.000 a 9.000 años, con el hundimiento del itsmo en el estrecho de Torres al final de la glaciación, los australianos, tasmanos y papúes quedaron separados geográficamente. Al parecer esta circunstancia también profundizó las diferencias genéticas, a pesar de que está demostrada la existencia de intercambios comerciales entre Australia, Nueva Guinea y Melanesia.
Se supone que otras poblaciones aisladas se extinguieron más tarde: los aborígenes de isla Kangaroo desaparecieron hacia el 200 a.C. y los de Flinders y otras islas del estrecho de Bass hace 4500 años. Pero las poblaciones de Australia al parecer iniciaron un proceso de intercambios intensos que llevaron a la generalización de las lenguas Pama-Nyunga, las concepciones religiosas y la organización socio-política de los grupos. Hacia el 1500 a.C. es introducido el dingo desde Indonesia; también se inicia la práctica de la agricultura en Victoria Occidental, práctica que no se generalizó en el resto de la isla.

La población actual de aborígenes australianos no es mayor a unos 700.000 individuos. La mayoría, unos 500.500, figura como kriol o creol (incluyendo mestizos). Los tribalizados son los siguientes grupos: alyawarra (1800), andilyaugwa (1600), anmatjirra (1500), aranda (1500), arrernte (4800), baadi (500), burera (900), dhangu (500), dhuwaya (4600), djambarrapuyngu (700), djeebbana (300), djinang (200), djinba (100), gaididj (300), garawa (100), gugu-yimidjir (1800), gumatj (500), gunwinggu (1800), gupapuyngu (2100), gurinji (700), iwaidja (300), jaru (400), kitja (500), kugu-muminh (60), kugu-uwanh (70), kukatja (700), kuku-yalanji (300), kunbarlang (100), kunjen (400), kuuku-yau (20), mabuiag (1200), mangarai (100), maridjabin (60), maringarr (80), martu wangka (2000), maung (300), meriam (400), murinbata (1800), nakara (100), nangikurrunggurr (300), ngalkbun (200), ngarinman (300), ngarinyin (100), ngarluma (100), nunggubuyu (1000), nyanganyatjara (1200), nyangumarda (300), nyigina (100), panytyima (100), pintiini (400), pintupi (1200), pintupi-luritja (500), pitjantjatjara (3500), pukapuka (1300), rembarrnga (80), ritarungo (100), thaayoore (600), tiwi (2300), walmatjari (1100), wardaman (90), warlmanpa (100), warlpiri (3300), warumungu (700), watjari (200), wik-iiyanh (80), wik-ngathana (200), worora (300), yankunytjatjara (80), yanyuwa (100) y yindjibarndi (400).



EL QUINTO TIPO: EL HOMBRE DEL CIERVO ROJO




El panorama del surgimiento del hombre moderno se vino a complicar con la irrupción de un nuevo descubrimiento. Se trataría de una nueva posible especie de homínido que elevaría a cinco los tipos humanos que convivieron en tiempos recientes.
En realidad los primeros restos fueron desenterrados en 1979 de una cueva en Longlin, región autónoma de Guangxi Zhuang. Se trataba de parte de un esqueleto (cráneo parcial, dientes, costillas y extremidades) contenido dentro de un bloque de roca conservado en el sótano del Instituto de Reliquias Culturales y Arqueología de Kunming (Yunnan, China). Los restos fueron redescubiertos en 2009 por Ji Xueping del Instituto de Yunnan y Darren Curnoe de la Universidad de Nueva Gales del Sur, quienes presentaron al mundo a través de la publicación científica PLos ONE, a la posible nueva especie humana bautizada como "red deer man" (Hombre del Ciervo Rojo). Se sumaron a los restos de Longlin los 30 huesos pertenecientes a tres individuos descubiertos en 1989 en la cueva Maludong, cerca de Mengzi, en Yunnan. Maludong significa "cueva del ciervo rojo", bautizada así por el hallazgo conjunto de gran cantidad de restos de esa especie de cérvido extinto.
En Maludong existían evidencias de que una especie de homínido cazaba y cocinaba ciervos rojos al mismo tiempo que los humanos modernos fabricaban recipientes de cerámica para almacenar alimentos en el sur de China. En efecto los restos de Longlin y Maludong oscilaban entre los 14.300 y 11.500 años de antigüedad.
Constituyen los restos de humanos modernos menos parecidos a humanos modernos descubiertos hasta ahora. Presentan una serie de características muy arcaicas: cráneos gruesos, caras planas, mandíbulas salientes, cejas prominentes, grandes molares y anchas narices. Se parecen notablemente a los fósiles africanos de Nigeria y Sudáfrica de más de 100.000 años de antigüedad.
El equipo que analizó los restos en 2009 no se expidió respecto a si se trata de los descendientes de una especie desconocida de humanos sobreviviente de la Edad del Hielo o una población de humanos modernos tempranos que precedió a la gran migración y no contribuyó genéticamente a la conformación de la población humana actual. De hecho parte de la comunidad académica prefiere la posición que ubica a los hombres del ciervo rojo dentro de la especie humana moderna. José Bermúdez Rodríguez de Castro, el director del CENIEH (Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana), se ha definido por considerar a los nuevos restos como Homo sapiens modernos con variaciones específicas. La bióloga Marta Mirazon Lhar, de la Universidad de Cambridge, manifestó en el periodico The Guardian que podría tratarse de una población aislada de humanos modernos con rasgos modificados debido a la deriva genética. Por su parte Chris Stringer del Museo de Historia de Natural de Londres opina que se trata de descendientes de humanos modernos que se hibridaron con una especie arcaica, relacionándolos con los posibles ancestros de los australianos.
Sin embargo algunos autores, los menos, se atreven a comparar a los individuos de Maludong y Longlin con los casos de Flores y Denisova, apuntando a que Asia podía haber sido un refugio de especie humanas primitivas que sobrevivieron hasta épocas recientes.


jueves, 3 de mayo de 2012

LOS PRIMEROS HUMANOS MODERNOS




Los restos de Klasies River Mouth, Sudáfrica, datados entre 134.000 y 75.000 años, Border Cave, Sudáfrica, de 70.000 años y los de las cuevas de Qafzeh y Skhul, Israel, fechados en 90.000 años, se consideran los primeros representantes de la variedad moderna del Homo sapiens: la subespecie llamada por algunos Homo sapiens sapiens. Al menos en Israel existe constancia de que los humanos modernos coexistieron con neanderthales (hubo ocupación neanderthalensis en Kebara, Tabun y Amud entre 110.000 y 55.000 años) y, según algunos autores, también se mezclaron con ellos. Parece evidente también que los neanderthales terminaron desplazando o absorviendo a esta primitiva población asiática de Homo sapiens hace 90.000 años.

Las principales características anatómicas de los humanos modernos serían las siguientes: cara pequeña, desprovista de prognatismo, dientes y maxilares también pequeños, mentón prominente, cráneo redondeado por detrás, frente alta, arcos supraorbitarios muy reducidos, extremidades largas con huesos de paredes delgadas, manos delgadas y gráciles, huesos púbicos gruesos y cortos.Un trabajo de 2012 del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, a cargo de Markus Bastir, también ha demostrado que la especie humana moderna posee el lóbulo temporal y el bulbo olfativo un 12 % más desarrollado que en neanderthalensis y que en cualquier otra especie de homínido. Se ha señalado que la especie Homo sapiens es relativamente frágil anatómicamente y se especula que su éxito radica en una complejización de su sistema nervioso central motorizado por una mutación que le permitía metabolizar el almidón (mutación que surge como resultado de la presión motivada por la pérdida de capacidad de metabolización de la vitamina C y de la celulosa por parte de sus ancestros). Ésta capacidad exclusiva de aprovechar nuevas reservas energéticas de manera óptima le proporcionó una ventaja comparativa en la competencia por el alimento con otras especies de homínidos. Contrariamente a especies como neanderthalensis, especializadas en la caza de grandes animales, el Homo sapiens era una especie que cazaba en forma colaborativa animales más pequeños, pero que prefería la recolección, la pesca, el consumo de mariscos o el cleptoparasitismo (robo de animales abatidos por carnívoros).

Respecto a los presuntos ancestros del hombre moderno existe también una gran controversia. Ya hemos visto que algunos autores han construído la especie Homo helmei, donde algunos de sus representantes (niveles superiores de Laetoli y río Omo, Singha, Border Cave, Florisbad, Cave of Hearths, Jebel Irhoud I, Kibish I y Klasies River) presentan rasgos modernos predominando sobre otras características "arcaicas". Es posible que los representantes "arcaicos" de Homo sapiens hayan vivido hace alrededor de 200.000 años en África, pero sólo hay cierto consenso para considerar como miembros plenos de la especie moderna a los hombres de Kibish y Herto, junto a los de Klasies River. También los restos de Singha (Sudán) y Border Cave (Sudáfrica) han sido adjudicados a Homo sapiens.
Deben considerarse también rastros asociados a Homo sapiens las cuchillas hechas con método Levallois y tratamiento a base de calor, más 57 piezas con pigmento rojo de Pinnacle Point, Sudáfrica, datadas en 165.000 años,  las encontradas en el Congo (puntas de flecha y herramientas para pescar en hueso) fechadas en 90.000 años, las puntas líticas y de hueso encontradas en Stillbay y Howiesons Poort (Sudáfrica), datadas en 60-70.000 años y las pinturas abstractas en ocre rojo de la cueva Blombos (Sudáfrica), de 70.000 años de antigüedad.  Respecto a los restos de Klasies River se han encontrado rastros de utilización de ocre rojo, quizá usado para pintarse y también para realizar símbolos en las cuevas. También existen evidencias de la práctica del canibalismo.
Existe alguna polémica respecto a los artefactos y lo que parecen rastros del primer ritual conocido (una roca que semeja la cabeza de una pitón y pinturas de supuestos animales sagrados de los San: una pitón, una jirafa y un elefante) en la Rhino Cave (en las Colinas Tsodilo de Sudáfrica) presentados por Sheila Coulson de la Universidad de Oslo en 2006 y datados en 70.000 años. Nuevas dataciones con termoluminiscencia y radiocarbono sugieren fechas mucho más recientes. Las Colinas de Tsodilo son un sitio sagrado para los San y las pinturas rupestres de ese sitio se remontan a 24.000 y 30.000 años  de antigüedad. 
Los estudios del genetista Spencer Wells sugieren que los actuales San o Bosquimanos son descendientes directos de los primeros humanos modernos. De la época de estos hombres modernos se cita la aparición del ancestro común masculino de la variedad moderna, el llamado "Adán cromosómico", fechado entre 75 y 140.000 años recientemente se lo ubica en el entorno de los 350.000 años). Recordemos que el ancestro femenino común llamada "Eva mitocondrial" fué datada en 200.000 años.
Hace 60-70.000 años permanecían en África unos 40 linajes mitocondriales, mientras que dos de ellos colonizaban Asia. Precisamente en África se han rastreado los linajes más antiguos entre los khoisan, seguidos por los pigmeos de África central, los hadza de Tanzania, los dinka y nilóticos de Sudán, los oromo, amhara, falasha y otros pueblos de Etiopía y en muchos otros pueblos africanos que se han mestizado con aquellos primitivos representantes de la especie moderna.










Un estudio realizado por investigadores dirigidos por la doctora Sarah Tishkoff de la Universidad de Maryland (EE.UU.) sobre muestras de ADN mitocondrial de mil tanzanianos, sugiere que las etnias de Etiopía y Tanzania constituyen el linaje genético más antiguo de la especie humana moderna. Precisamente los grupos étnicos durunge, gorowa, sandawe y datag son poseedores del linaje mitocondrial más antiguo registrado, el de la llamada "Eva mitocondrial". Los pueblos mencionados, al igual que los hadza del lago Eyasi, constituyen pueblos de cultura cazadora-recolectora y nómade, en franco peligro de desaparición. Sus tradiciones se remontan a épocas remotas del pasado humano y son objeto de estudio por equipos de investigadores etnólogos. Presentan costumbres claramente monogámicas, con escasa incidencia del adulterio, cuestión que ha llamado la atención de muchos investigadores. También el hecho de que las mujeres parecen elegir a los hombres de voz profunda como pareja (Coren Apicella, del Departamento de Antropología de la Universidad de Harvard). El estudio de la investigadora Apicella ha arrojado, efectivamente, el dato de que aquellos individuos con voz profunda y grave tienen mayor éxito reproductivo que los varones con voz aguda.
Coren Apicella también ha investigado el aspecto social en las sociedades hadza, descubriendo que poseen un complejo y sofisticado sistema de redes sociales comparable al moderno sistema digital. En efecto entre los hadza la
popularidad de alguien se mide en el número de amigos que posea. Las relaciones se construyen en base a la homofilia (cooperación entre individuos iguales), la búsqueda de personas físicamente más aptas y el parentesco (si bien se establecen vínculos estables con no parientes).
Los estudios de Apicella sugieren que los primeros Homo sapiens podrían exhibir similares comportamientos sociales, construyendo extensas redes de cooperación entre hordas o clanes. 

Un reciente estudio a cargo del genetista Michael Hammer de la Universidad de Arizona, sobre muestras de ADN de san, biaka y mandinka (o mandé-tan), ha detectado un 2 % de posible ADN perteneciente a una especie desconocida que no sería Homo sapiens. La posible hibridación se dió hace 35.000 años y viene a echar por tierra la idea de que los africanos son los únicos humanos modernos puros. Otros estudios han revelado una incidencia que oscila entre el 1 y el 4 % de ADN de Neanderthal y Denisovano en los humanos euroasiáticos. De todos modos la teoría de Hammer no es tan sólida como los trabajos sobre híbridos humano-Neandertal-Denisovano. Por el momento es difícil de verificar y además se ha propuesto que la presencia del presunto ADN desconocido podría deberse a un simple mestizaje dentro de la misma especie.







martes, 1 de mayo de 2012

EL HOMBRE DE HERTO: HOMO SAPIENS IDALTU







En 1997 el equipo dirigido por el paleoantropólogo Tim White, de la Universidad de Berkeley, California, encontró tres cráneos -dos correspondientes a adultos (BOU-VP 16/1) y uno a un niño (BOU-VP 16/5)- cerca de la localidad etíope de Herto, Formación Bouri, 225 km. al noreste de Addis-Abeba. Los fósiles estaban fragmentados y presentaban cortes y rastros de pulimento, evidenciando que fueron sometidos a alguna clase de rito enterratorio. El hallazgo no se publicó hasta 2003, cuando apareció el anuncio en la revista Nature. Los restos fueron fechados en 158.000 años y la controversia se centró respecto a la clasificación de los mismos: volvía a ponerse sobre el tapete la cuestión de las subespecies de Homo sapiens, cuestión que se creía zanjada o alejada cómodamente tras decretarse la separación entre sapiens y neanderthalensis.
"Idaltu" significa "anciano" en lengua amhárica, y se lo bautizó así porque se creía que era el más antiguo de nuestra especie actual. Pero recientemente los fósiles de Kibish, de casi 200.000 años, han probado ser los más antiguos representantes de la nueva especie Homo sapiens. La morfología del Hombre de Herto revela una serie de características "arcaicas" que, según sus descubridores, lo alejan ligeramente del rango anatómico estándar del hombre moderno. La principal diferencia está en el cráneo, que es más grande y alargado, con el hueso occipital muy angulado, además de presentar torus superior y torus supraorbital muy pronunciados.
Por otro lado su capacidad craneal de 1450 cc, la ausencia de prognatismo facial, la bóveda craneal alta y globosa, la orientación coronal de las placas infraorbitarias mostrando una fosa canina, el hueso frontal alto y la presencia de anchura craneal máxima en los huesos parietales, lo coloca entre los genuinos representantes de Homo sapiens.
Los restos de Herto han sido asociados a grandes instrumentos de piedra de hasta 19 cm., de técnica bifacial. Se sostiene que se alimentaban de animales como el hipopótamo.

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