jueves, 26 de enero de 2012

MALVINAS (I) :¿LAS MALVINAS PODRÍAN SER URUGUAYAS?














Revisando las razones que esgrime el actual gobierno argentino para reclamar derechos soberanos inclaudicables sobre la islas Malvinas, se me ocurren unas cuantas buenas razones para que también las reclamen los siguientes países: España en primer lugar, porque las islas fueron ocupadas por ella inicialmente; Francia en segundo lugar, porque las islas también estuvieron bajo soberanía francesa; Estados Unidos, en tercer lugar, porque el incidente previo a la ocupación británica de las islas fué entre Estados Unidos y Buenos Aires; y, en cuarto lugar el mismo Uruguay, por dos razones: una es que las islas pertenecían al gobierno de las Provincias Unidas, entidad nacional a la que perteneció la Provincia Oriental luego devenida en Estado independiente (por una triquiñuela diplomática podría Montevideo exigir derechos de pesca o soberanía conjunta...)(!); y otra razón es que las islas quedaron bajo la autoridad directa de Montevideo una vez que la Junta de Buenos Aires suprimió al virrey.

Las razones que argumenta la cancillería argentina para reclamar las Malvinas a Gran Bretaña son las mismas que tendría Uruguay para reclamarle a Argentina la isla Martín García o Paraguay para reclamarle la provincia de Formosa entera. Si a la República Argentina se le reconociera la soberanía sobre las Malvinas habría que revisar todas las fronteras latinoamericanas de acá a 300 años mínimo. Para empezar habría que devolverles estas tierras americanas a sus legítimos dueños americanos que las ocupaban desde hace 10.000 años más o menos. Y si tal cosa fuera considerada un exabrupto rayano en la demagogia entonces habría que volver a aceptar la soberanía del Rey de España, porque estas tierras le pertenecían.
En definitiva lo que quiero decir es que la cuestión de la soberanía argentina sobre Malvinas es pura retórica nacionalista. La misma que empleó el régimen kirchnerista para convertir a la "chimenea de Botnia" en el emblema mundial de la contaminación ambiental en vez de las curtiembres del Riachuelo o la central nuclear de Atocha, y acusar al Uruguay de taimado violador consuetudinario de tratados internacionales. Para encender el fuego respecto a la retórica antibritánica el actual gobierno cuenta con su propio sistema de prensa. En la época del "conflicto de las Pasteras" su mejor aliado era el propio "Monopolio". A diario se podía escuchar en Radio Mitre o leer en el Clarín toda clase de acusaciones contra Uruguay. En un programa vespertino de Radio Mitre, a la sazón conducido por un famoso humorista hoy fallecido, cierta famosa devenida en  periodista llamó a los uruguayos "contaminadores del Río". En otra escenificación radial en conmemoración de la Independencia argentina, libretada por un famoso historiador revisionista hoy ligado al oficialismo y actuada por actores hoy encolumnados con el kirchnerismo (y realizada en un programa matinal de Radio Mitre conducido por otro famoso ligado a la prensa oficial), se acusó a Tabaré Vazquez de virtual alcahuete de Finlandia poniendolo a la altura de los grandes traidores de la historia.
Hay un grupo de naciones latinoamericanas que se consolidaron a partir del engullimiento de territorios enteros que arrebataron por la fuerza o la agresión diplomática a otras naciones (Brasil, Argentina, el mismo Chile, incluso Perú) y otras que lo hicieron renunciando a grandes porciones territoriales (Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Colombia). Es necesario ver las cosas en perspectiva y en forma completa y no contar la historia por la mitad o, peor, falsearla según determinados intereses.
La cuestión Malvinas-Falkland es compleja, pero nada aporta a la cuestión esta escalada de chauvinismo que fogonean los regímenes argentino y británico 30 años después de una guerra absurda donde los que pagaron las consecuencias, como siempre, fueron los inocentes. Porque así como los cortes de puentes internacionales limítrofes con Uruguay avalados por el Gobierno argentino como protesta por la instalación de pasteras del lado uruguayo solamente afectaron a la población civil uruguaya, también las medidas contra las Islas Malvinas afectan a su población civil y no a Gran Bretaña que está muy lejos.

Dicho todo esto permítaseme plantear un par de cuestiones técnicas, que no podrían escapársele a alguien interesado en ver las cosas en su compleja dimensión pero que sí son obviadas por políticos sin escrúpulos que manipulan la historia a su antojo y la reducen a clichés nacionalistas vaciados de sentido.
En primer lugar está el hecho de que los llamados tan livianamente "colonos británicos" o despectivamente "kelpers" por el oficialismo kirchnerista son legítimos pobladores de las islas (aunque sólo sean unos 3.000). Hasta cuatro generaciones de "islanders" (como piden ser llamados los habitantes de las islas) pueblan el territorio. Téngase en cuenta que, en países como Argentina muchos de sus argentinos habitantes lo son desde hace apenas una o dos generaciones. Habría que empezar por aprender a respetar las realidades étnico-culturales, porque no se pueden obviar 3.000 personas como si no existiesen o fuesen un simple error histórico digno de ser enmendado.
Por otro lado está el hecho liso y llano de que las reclamaciones de Argentina sobre las islas tienen tanta legitimidad como la que tendría Uruguay (por ejemplo) para reclamarlas. En primer lugar las islas pertenecían al entonces Virreinato del Río de la Plata, una entidad conformada en agosto de 1776 por las autoridades borbónicas. De tal entidad surgieron, en el proceso autonomista-independentista una serie de fenómenos proto-estatales que desembocaron evolutivamente en la conformación de los Estados argentino, uruguayo, chileno, boliviano y paraguayo. Esta forma de presentar los hechos histórico-políticos es mucho más honesta que aquel que hace de la Argentina el exclusivo heredero del Virreinato y, por ende, el legítimo depositario de los derechos sobre Malvinas. Pero resulta que en la fase final del Virreinato las islas estaban ligadas a Montevideo, no a Buenos Aires. Convertida la actual capital uruguaya en sede del Real Apostadero Naval español y luego, tras el levantamiento juntista de mayo de 1810 en capital del Virrreinato, las islas pasaron a ser una dependencia de Montevideo. La guarnición militar entonces existente en las islas Malvinas pasaron a ser una subsede del Apostadero Naval de Montevideo. El 8 de enero de 1811 una Junta de Guerra convocada en Montevideo por el entonces Capitán General del Río de la Plata y Gobernador de Montevideo Gaspar de Vigodet, decidió evacuar las islas con el objetivo de reforzar la defensa del bastión españolista en el Plata. Se enviaron dos embarcaciones que se encargaron del traslado de los más de 40 habitantes isleños, encabezados por el Gobernador de Malvinas Pablo Guillén. El ganado fué liberado y se realizó un acto de cierre de la guarnición y colonia dejando un escudo de armas de la Corona Española.
Siendo Montevideo, ciudad que sería capital del futuro Estado uruguayo, el último legítimo reducto del Virrreinato del Río de la Plata, ¿no sería técnica y jurídicamente el Estado uruguayo el mejor dotado para reclamar derechos sobre las islas?...Este razonamiento es tan traído de los pelos como el esgrimido por la República Argentina para justificar sus reclamos de presunta soberanía sobre las Malvinas.
Pero el engorroso tema de las legitimidades es aún más complejo de lo que se nos pretende hacer creer. El 17 de marzo de 1764 Louis-Antoine de Bugainville, Conde Bugainville, funda, en nombre del Rey de Francia, la colonia conocida como Saint Louis o Port Saint Louis con 29 pobladores acadienses transportados en dos naves (Esfinge y L`Aigle) que zarparon el 9 de setiembre de 1763 de Aigle. Hubo otra partida de 53 colonos acadienses, fletados por la Compagnie de Saint Malo fundada por Bugainville en París en 1763, que partió de Saint Maló el 4 de octubre de 1764.
El día 25 de enero de 1765 los ingleses, a través de una expedición al mando del comodoro John Byron, habían fundado una colonia llamada Port Egmont en la región que Bugainville llamó Poil de la Croisade. La posesión fué asegurada en 1766 por la expedición del capitán John McBride. El 14 de julio de 1770, una vez España hubo asegurado sus derechos sobre las islas en negociaciones con Francia, una expedición de guerra compuesta por cinco buques al mando del comandante Juan Ignacio de Madadriaga desalojó la colonia por la fuerza.
El 1 de abril de 1767 las negociaciones franco-españolas, iniciadas en setiembre de 1764, finalizaron en el reconocimiento de la soberanía española sobre el archipiélago. La Corona española reconoció los derechos de Bugainville y lo indemnizó. Fué nombrado gobernador español de la colonia Felipe Ruiz Puente, quien estaba subordinado jerárquicamente al Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa. La mayoría de los colonos acadienses decidió volver a Francia. Otros se quedaron en Montevideo. También reconoció que la Corona Británica fué perjudicada por el desalojo de su colonia en Por Egmont y, sin renunciar a sus derechos soberanos, se comprometió a restablecer el satu quo anterior al 10 de junio de 1770 con el objetivo de dar satisfacción al "orgullo nacional" inglés.
El 22 de enero de 1771 Gran Bretaña logró se restableciera la colonia de Port Egmont a través de un acuerdo que incluía una presunta clausula secreta de devolución del establecimiento, y envió una expedición al mando del capitán Stott para ocuparla. Sin embargo el 22 de mayo de 1774 las fuerzas británicas abandonaron unilateralmente la base, devolviendo la colonia a España como parte de los acuerdos de 1771. La colonia vegetó como plataforma de cazadores de focas hasta su destrucción definitiva en 1780 por órdenes de la Corona de España. En 1790, 93 y 94 España y el Reino Unido firmaron las tres Convenciones de Nutka, que resolvían las cuestiones territoriales entre ambas potencias. En la primera de ellas (28 de octubre) Londres reconoce la soberanía española sobre las islas Malvinas expresamente en el artículo sexto, y renuncia a instalar factorías. Pero entonces surge una novedad: la independencia de las Provincias Unidas y la reclamación del gobierno revolucionario de Buenos Aires de la soberanía de las islas.
El 6 de noviembre de 1820 el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, ejercido entonces por Martín Rodríguez (desde el 26 de setiembre) toma posesión formal de las islas Malvinas, enviando al coronel David Jewet (de orígen estadounidense) a realizar el acto en español e inglés. El acto se hizo en mitad de la guerra contra los indios ranqueles desatada tras una inútil matanza de indios mansos en la estancia de Francisco Ramos Mejía por tropas bonaerenses en desquite por el asalto de un malón aliado con chilenos al mando del general José Miguel Carreras al poblado fronterizo de Salto. Es necesario aquí hacer ua aclaración: desde el 11 de febrero de 1820 se habían disuelto las autoridades máximas de las llamadas Provincias Unidas en Sudamérica, al dimitir el Director Supremo José Rondeu y disolverse al mismo tiempo el Congreso de Tucumán. Por ende no existía una "nación argentina" entonces. De hecho los diputados provinciales del Congreso de Tucumán se presentaron desde el comienzo como "delegados de los pueblos" no como "representantes de la Nación". Ésta había adoptado el nombre de Provincias Unidas en Sudamérica en la declaración de independencia del 19 de julio de 1816, firmada por diputados de Buenos Aires, Cochabamba, Catamarca, Charcas, Tucumán, Chichas, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero, Mizque, San Luis, Mendoza ,y ausencia de las provincias de la Liga Federal, excepto Córdoba: Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fé y la Banda Oriental del Uruguay (que estaba en guerra con Portugal, que la ocuparía a inicios de 1817). En 1816 el gobierno revolucionario de las Provincias Unidas en Sudamérica asumió la soberanía de las islas como heredera de los derechos de la Corona Española, bajo el principio de uti possidetis (no aceptado por la mayoría de las escuelas de jurisprudencia internacional). De hecho desde 1810 la Primera Junta se había hecho cargo de los reclamos de sueldos del entonces comandante militar español de las islas, Gerardo Bordas. Sin embargo las autoridades de Malvinas permanecieron fieles a Montevideo y, por ende a España, hasta la evacuación de 1811.
Quien asumió, pues, la representación en Malvinas fué el gobierno autónomo de la Provincia de Buenos Aires, no el Estado "Provincias Unidas en Sudamérica" que entonces no existía. Desde la dimisión del presidente provisional Vicente López y Planes y la disolución del Congreso nacional en 1827 las provincias eran, de hecho, auténticos Estados autónomos. Recién en 1824 se instauró un Congreso Costituyente con representatividad "nacional" que sancionó una Constitución en 1826 que fué rechazada por las Provincias. La Convención de Santa Fé asumió entonces la condición de órgano representativo de la "Nación", pero ésta se sumergió en una guerra civil entre 1828 y 31. Este año el Pacto Federal establecía que Buenos Aires asumía la dirección de las Relaciones Exteriores de la llamada Santa Federación Argentina.
De todos modos la pretensión de soberanía basada en el principio de "uti possidetis iure" ("como poseías de acuerdo al derecho, poseerás") es dudosa desde varios ángulos. En primer lugar se trató de una serie de convenios entre las naciones hispanoamericanas en formación, basado en una propuesta de Simón Bolivar que partía de la base de que los nuevos Estados serían herederos de las colonias españolas hasta 1810. Buenos Aires interpretó esta cuestión considerándose con derechos heredados sobre los territorios españoles del Virreinato del Río de la Plata hasta el 25 de mayo de 1810 (según este criterio también le corresponderían los territorios africanos de Bioko y Annobón). Buenos Aires aplicó de facto este principio no reconocido por muchas naciones. El 9 de julio de 1859 al reconocer España la independencia del Estado llamado Confederación Argentina, se considera que la cuestión de la sucesión de hecho pasa a ser de derecho. Pero el problema es que en ese entonces existían dos Estados en el territorio de lo que hoy es la República Argentina: la Confederación Argentina (con capital en Paraná) y el Estado de Buenos Aires (con capital en la ciudad homónima).
El primer gobernador de Malvinas nombrado por Buenos Aires fué Pablo Areguatí y asumió formalmemente en 1823. En realidad la supuesta "gobernación" de Areguatí fué un desastroso intento de conformar un asentamiento. Vegetaron casi al borde de la inanición el "Gobernador" y 26 gauchos contratados desde el 3 de febrero hasta julio-agosto de 1824 (cuando recién recibieron su paga los gauchos). A la vez se concedió a la Sociedad conformada por Jorge Pacheco y Luis Vernet el derecho de pesca y explotación de ganado vacuno en isla Soledad. Recién en 1826 esta sociedad pudo fundar el primer establecimiento permanente sobre los restos de Port Louis (se los bautizó Puerto Luis). El 10 de junio de 1829 Luis Vernet fué nombrado Comandante Político y Militar de las Malvinas. En realidad Vernet se mostró muchas veces proclive a que las islas estuvieran bajo soberanía británica (al menos desde 1829 lo venía afirmando en varias cartas), lo que ha hecho que la historiografía oficialista argentina lo tilde de "apátrida".
El nombramiento de Vernet produjo una reacción del gobierno británico en forma de una protesta elevada al ministro de relaciones exteriores Tomás Guido el 19 de noviembre de 1831. La protesta se hizo después del fracaso del régimen centralista de Bernardino Rivadavia (8 de febrero de 1826- 7 de julio de 1827), tan favorable a los intereses británicos y en medio del proceso de ascenso de Juan Manuel de Rosas como gran caudillo de Buenos Aires y de la Santa Federación. La protesta se hizo al mismo tiempo que se desarrollaba la acción de captura de tres pesqueros estadounidenses (Superior, Harriet y Breakwater) acusados de violar la prohibición de caza de focas en las Malvinas dictada por Vernet. El mismo día 19 de noviembre de 1831 el Harriet llegaba a Buenos Aires en calidad de detenido para ser sometido a juicio. El cónsul norteamericano George W. Slacum calificó la acción del gobierno bonaerense de piratería y se inició una rápida escalada diplomática con el ministro de relaciones exteriores Tomás de Anchorena. Slacum exigió la liberación del Harriet y su capitán y amenazó con movilizar a la corbeta USS Lexington. El capitán de éste, Silas Duncan, exigió la "rendición" de Vernet y su sometimiento a juicio bajo cargos de piratería. La ofensiva diplomática norteamericana se coordinó con la británica al desconocer al mismo tiempo el nombramiento de Vernet de 1829. 
El 28 de diciembre el USS Lexington tomó la colonia de Puerto Soledad, destruyó las instalaciones e hizo prisioneros a casi todos sus habitantes (a saber: 30 porteños-entre los que se cuentan un número indeterminado de gauchos e indios ranqueles-, 28 porteños anglófonos, 7 alemanes y 30 negros). Durante la ocupación el territorio fué declarado unilateralmente res nullius. Parte de los prisioneros, en su mayoría autoridades isleñas, fueron enviados a Montevideo el 8 de febrero de 1932 (todos fueron liberados finalmente). La política agresiva de Estados Unidos fué apoyada por el gobierno del entonces presidente Andrew Jackson. El cónsul sucesor de Slacum en 1832, Francis Baylies, continuó su política de hostigamiento al gobierno de Buenos Aires. Ante el ofrecimiento al cónsul británico Henry Fox de un reconocimiento de la soberanía británica sobre las islas a cambio del otorgamiento de derechos de pesca norteamericanos, el gobierno argentino exigió la destitución de Baylies.
En setiembre de 1832 el gobierno de Buenos Aires nombró gobernador interino de las islas al sargento mayor de artillería Esteban Mestivier. El mismo se hizo cargo del gobierno el 15 de noviembre de 1832. En diciembre estalló una rebelión en Puerto Soledad que terminó con la muerte de Mestivier. La revuelta fué controlada por el capitán de la goleta Sarandí José María Pinedo.
Aprovechando estas circunstancias el capitán John Onslow, al mando de la corbeta HMS Clio desembarcó el 20 de diciembre de 1832 en Port Egmont y tomó posesión del mismo. De ese modo se ejecutaba la orden emitida en agosto de 1832 al contraalmirante Thomas Baker, jefe de la estación naval sudamericana del Imperio Británico en Río de Janeiro, por el Primer Ministro Lord Palmerston de tomar posesión de las islas. Previa notificación a Pinedo, el capitan Onslow tomó posesión de Puerto Soledad el 3 de enero de 1833 casi sin resistencia de la guarnición bonaerense (en su mayoría de origen británico). Dos días después Pinedo se embarcaba rumbo a Buenos Aires con la mayoría de los colonos rioplatenses. Sin embargo las empresas y propiedades de Vernet, junto a su personal y trabajadores, continuaron funcionando con "normalidad".
La exposición de hechos que hemos realizado, con todo el detalle posible, demuestra al menos que la historia es un poco más compleja de lo que los intereses nacionalistas argentinos o británicos pretenden demostrar. Porque el hecho liso y llano es que no existe un argumento sólido que pruebe que Argentina es el depositario natural de los derechos soberanos sobre las islas "heredados" de la Corona de España. Porque la realidad demuestra que en las islas no hubo una población de naturales pidiendo ser liberados del yugo español. De modo que el gobierno de Buenos Aires, no el de la Provincias Unidas (que entonces formalmente no existían), ocuparon las deshabitadas islas Malvinas pretextando derechos "heredados". No vemos en el actual conflicto por Malvinas más que una disputa internacional donde las legitimidades aparecen un tanto difusas y, pese a quien le pese, nadie tiene la razón completamente de su lado...aunque haga ingentes esfuerzos por sobornar a la misma Historia.

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MALVINAS (II): LA FARSA DEL GAUCHO RIVERO



domingo, 22 de enero de 2012

LA "OLD EUROPE" Y EL "BURRO" DE ORCE



Dos paradigmas antropológicos pugnan en una encarnizada contienda por suplantar al viejo modelo vigente hasta 1994 llamado por Carbonell en 1995 la "Young Europe". Según esta visión dominante el ser humano llegó a Europa hace 500.000 años máximo. Sin embargo los nuevo hallazgos terminaron por hechar por tierra tal presunción. De todos modos se ha optado por una línea intermedia llamada "Mature Europe", que admite hasta un millón de años para la llegada del hombre a Europa. La tercera opción es resistida por la mayoría de los prehistoriadores: la "Old Europe", que lleva la cifra del arribo a Europa a 1,5 millones de años (y más también).
Dos sitios en especial desafían los arraigados paradigmas: Dmanisi (Georgia) y Orce (España). Los restos de Dmanisi rondan los 1,8 millones de años. Los hallazgos de Orce han arrojado cifras de 1,4-1,5-1,6 e, inclusive, 1,9 millones de años (los estudios de Gary Scott, del Berkeley Geochronology Center, arrojan cifras de 1,3 millones de años para Venta Micena, 1,25 millones para Barranco León y 1,2 millones para Fuente Nueva). Pero claro, al igual que en el caso de Longgupo, el viejo paradigma no se iba a rendir sin dar batalla.

La ocasión se presentó al descubrirse en 1982 el fragmento craneano llamado VM-0, en Venta Micena, cuenca del Guadix-Baza, municipio de Orce (Granada, España). Los responsables del hallazgo, los doctores Josep Gilbert i Clols, Jordi Agustí y Salvador Moyà-Solà, del Instituto de Paleontología de Sabadell, consideraron que se trataba de un homínido de 1,5 millones de años de antigüedad y así lo presentaron oficialmente en 1983 en la publicación "Paleontología i Evolució". El hallazgo fué inspeccionado por dos especialistas franceses del Louvre de París: Henry y Marie Antoinette Lumley, quienes al principio lo valoraron positivamente. Sin embargo en 1984 el descubrimiento de una "anomalía" en el fragmento de calota craneal (más específicamente una "cresta de dirección sagital", según expresión de Martínez Navarro en 1993, en la cara interna del hueso occipital) hizo que la doctora M. A. de Lumey sugiriera que podía tratarse de un hueso de équido. La noticia explotó en la prensa aún antes de que se consolidaran los dos bandos científicos respecto a la naturaleza humana o equina del fragmento de Orce. Agustí y Moyà-Solà decidieron retractarse de su inicial afirmación en 1987, en tanto que Gibert continuó defendiendo su postura, apoyado por Martínez Navarro. Mientras que en la prensa se difundió la nociva idea de que los científicos habían confundido el hueso de un "burro" con un resto humano.
Gibert encargó un nuevo estudio del hueso al Dr. Doménec Campillo, especialista en patologías antiguas. En 2002 los estudios radiográficos y las pruebas paleoinmunológicas realizadas en la Universidad de California (EEUU) y en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada (España), dieron por resultado que los caracteres del fragmento eran compatibles con los de un individuo humano de unos 5 años de edad. Los estudios bioquímicos publicados por los doctores García Olivares y Lowenstein en la revista American Journal of Physical Anthropology anunciaban la presencia de albúmina y confirmaban la identificación del hueso como de origen humano.
Mientras tanto fueron surgiendo nuevas evidencias de actividad humana en la región: dos fragmentos de húmero en Venta Micena (VM-1960 y VM-3691), una muela con esmalte grueso en Barranco León 5 (un total de 11 restos óseos datados en 1,6 y 1,4 millones de años) e industria lítica olduvayense en Barranco del León y Fuente Nueva (las heramientas en Barranco León-5 y Barranco del Paso-Cortijo Alfonso podrían oscilar entre 1,65 y 1,9 millones de años). Lamentablemente rigió una sorda prohibición de las autoridades de Andalucía a autorizar excavaciones en Venta Micena, lo que impidió el progreso de las investigaciones. Algunos restos óseos hallados en 1984 en la cercana Cueva Victoria (Cartagena, Murcia) arrojaron la cifra de 800.000 años, muy posteriores a la calota de Orce.
A un año de la muerte del profesor Gibert un hallazgo hecho en Tarragona en 2006 dió un espaldarazo a la postura sobre la identidad humana del hueso de Orce. Se trataba del esqueleto de una niña de época romana (LP-511) que presentaba en el cráneo la misma anomalía presente en el fragmento de Orce. Luego han surgido otros restos humanos con la misma anomalía, como el "niño de Francolí". No obstante autores como Moyà-Solà y Paul Palmqvist, de la Universidad de Málaga, antiguo colaborador de Gibert, arremetieron con nuevas y duras críticas, llegando a acusar a Gibert de falsificador.
La Junta de Andalucía decidió negar las excavaciones a Gibert desde 1985. Tras su fallecimiento en 2007, su hijo Luis Gibert, de la Universidad de Barcelona, ha tomado la posta en la defensa de la postura de su padre. No obstante contar con el respaldo de Emiliano Aguirre (uno de los "padres" de Atapuerca), María Martinón-Torres y de Yves Coppens, la Junta sigue ignorando los pedidos de habilitar los trabajos en Venta Micena. De hecho en 2010 se ignoró la solicitud de un equipo multinacional liderado por la profesora de arqueología de la Universidad de Oxford Sarah Milliken.
Sin embargo se decidió finalmente ese mismo año, en setiembre, otorgar un permiso a un equipo a cargo del escéptico (respecto al cráneo de Orce) Robert Sala, de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y del Institut Catalá de Paleoecología Humana y Evolució Social. Los investigadores encontraron 105 herramientas y evidencias claras de que el hombre que habitó la región era un carroñero improvisado. Vivía a orillas de un lago salado de 40 km. que existía entonces en la región. Competía con hienas y otros carroñeros por los animales muertos que encontraba y a los que comía en el mismo lugar utilizando piedras afiladas para cortar la carne.

Las herramientas de Orce han sido datadas en 1,3 millones de años y suman cerca de 2.000 junto a las encontradas en Fuente Nueva 3 y Barranco León. Salas cree que el "hombre de Orce" era evidentemente un homínido y no un "burro", pero lo considera un Homo antecessor, como los de Atapuerca, y no le asigna una antigüedad superior a los 1,3 millones de años. No obstante algunas dataciones arrojan cifras próximas a los 2-1,9 millones de años, poniendo sobre el tapete la polémica sobre la antigüedad de la colonización humana de Europa.

Los restos fósiles hallados por Gibert fueron todos ellos sistemáticamente impugnados. No sólo el fragmento craneano atribuído a un equino, sino que también los húmeros de Venta Micena fueron adjudicados a un rumiante hembra y el fósil de Cueva Victoria (Murcia) a un primate. No obstante la evidencia lítica es contundente y no puede ser ignorada. El olduvayense europeo presenta varios sitios más, además de Venta Micena, Barranco León, Cueva Victoria, Fuente Nueva (España) y Dmanisi (Georgia). A ellos hay que sumarles el yacimiento de Pirro Nord, en Italia, con muestras líticas de 1,7 millones de años según las pruebas de paleomagnetismo. También está Lézignan-la-Cèbe, sur de Francia, con piezas líticas que se remontan a 1,5 millones de años según el método 40Ar/39Ar; también en Francia tenemos el sitio Chilhac III, con material lítico de 1,5 millones de años. Los niveles bajos de Sima del Elefante (España) han arrojado mandíbulas y restos líticos de 1,5 millones de años. Ciertos hallazgos en Dacia (Rumania) y Bohemia (República Checa) se supone que rondan los 1,8-1,9 millones de años y han sido atribuidos a Homo georgicus. Otros sitios son un poco más recientes y se admiten dataciones de entre 1,2 y 700.000 años (con un promedio de 1 millón de años): Atapuerca, Aculadero, Pinedo, Torralba, Ambrana, Áridos (España), Ceprano, Ca´Belvedere de Monte Poggiolo, Agnani-Colle Marino, Monte Peglia, Isernia la Pineta (Italia), Le Vallonnet de Roquebrune-Cap. Martin, Soleihac de Blanzac (Francia), Kärlich (Koblenz, Alemania), Trzebnica, Stranska Skalá, Przeletice-Zlaty Kopec (República Checa), Sandalja I (Croacia), Korolevo (Ucrania). Se pueden sumar otros sitios en Portugal suroccidental (Pleistoceno medio), Pirineos catalanes, Rosellón y Masizo Central francés (fase Günz-Mindel), Lazio y Sicilia (Mindel inicial).
El olduvayense europeo es más tardío que el marroquí-argelino y, ambos, presentan un desfazaje evidente con África oriental. África del Norte, Medio Oriente (y Extremo Oriente) y Europa se convirtieron en refugio de homínidos asociados a la industria olduvayense desplazados por los ergaster y sucesores (erectines) asociados a la industria achelense. En el caso de Europa existen dos posibles vías de ingreso: el Levante (los yacimiento israelíes de Erq-el-Ahmar y Yiron se sitúan en los 1,9-2 millones de años) y el Maghreb-Gibraltar (Haïn Hanech cuenta con 1,9 millones de años).
Hace 1,8 millones de años la presión producida por la imposición de homínidos con tecnología achelense, además de un posible aumento de la población africana-oriental propiciado por el retroceso de los climas tropicales, obligó a emigrar a grupos homínidos olduvayenses. En efecto hace 2,5 y 1,8 millones de años se produjo un aumento de la superficie de las sabanas africanas y un avance de las estepas frías en el norte euroasiático, debido a un enfriamiento climático global. Algunos creen que el evento de reversión magnética fechado entre 1,7 y 1,07 millones de años tuvo algo que ver en este proceso. Lo cierto es que en ese lapso de tiempo se sucedieron dos fases de grandes retrocesos en el nivel de los océanos. En la fase o evento Aullan, de 1,8 a 1,6 millones de años, el nivel de los mares descendió unos 200 metros (el estrecho de Gibraltar quedó reducido a 4 kilómetros de ancho). En una segunda fase, conocida como Caspian, al final del período Villafranquiense, entre 1,0 millones de años y 900.000 años, se produjo un nuevo enfriamiento y descenso del nivel de los océanos. Es interesante analizar el impacto en la fauna provocado por los eventos climáticos. El primer enfriamiento iniciado hace 1,8 millones de años produjo una notable reducción en la diversidad de herbívoros. Los grandes depredadores (Megantereon, Homotherium, Canis etruscus y Pachycrocuta brevirrostris) se dispersaron dando origen al "evento Lobo". El megantereon de hecho se extinguió en África hace 1,5 millones de años, pero persistió en Europa hasta hace 500.000 años. Se cree que los homínidos siguieron las rutas de estos carnívoros, aprovechándose de los restos de animales por ellos cazados. El evento Lobo explica en parte la dispersión de homínidos ocurrida entre los 1,8-1,6 millones de años. Aprovechando la disminución en el nivel de los mares los primeros europeos cruzaron a través de Gibraltar. También se sospecha que hubo una migración que atravesó el estrecho sículo-tunecino. Por otro lado hubo un desplazamiento vía Israel-Anatolia-Cáucaso (con posible ramificación a Grecia). Otros grupos atravesaron directamente el mar Rojo hacia el Yemen y desde allí se derramaron hacia la India, China e Indonesia.
La situación de reducción drástica de la biodiversidad abarca todo el Villafranquiense superior, pero hacia el final del período se produce una reversión del fenómeno. El nuevo aumento en la diversidad faunística coincide con una segunda oleada de homínidos que, desde África, introducen la industria achelense en Europa y Asia.



















jueves, 19 de enero de 2012

HABILIS Y ERECTUS: ¿ANOMALÍAS O NUEVAS ESPECIES DE HOMO?









Desde hace tiempo que una parte de la oficialidad académica en lo que a prehistoria humana se refiere prefiere acuñar los términos Homo habilis, Homo erectus y Homo sapiens para ilustrar una suerte de cómoda evolución del linaje humano una vez que dejó de ser un Australopithecus. A modo de tres peldaños o jalones el ser humano se transformó de una a otra especie, según esta visión. De hecho este planteo resulta tan didáctico que, precisamente, se lo usa para representar la evolución humana a los estudiantes de Historia en las instituciones de estudio.
Lamentablemente para el verdadero antropólogo de campo la realidad resulta muchísimo más compleja. Prácticamente las famosas tres especies constituyen una auténtica farsa a la hora de explicar la evolución del Hombre. El problema es que no todos están dispuestos a abandonar la comodidad de este sólido y simple paradigma. De este modo no es difícil encontrar que buena parte de la oficialidad académica (incluyendo a muchos antropólogos de campo) prefieren clasificar, sin más, a cualquier fósil homínido en la franja de los dos millones y los 500.000 años como habilis o erectus. No obstante, si la cuestión, como hemos visto, es compleja para la clasificación de Australopithecus, también lo es para el género Homo.
Respecto al Homo habilis ya hemos descripto cómo algunos autores identificaron a una nueva especie, el Homo rudolfensis, de ciertos restos tradicionalmente atribuidos a aquel. Claro que no todos están de acuerdo con semejante "amputación" (un auténtico "ultraje" al viejo Habilis). También se ha descripto una nueva especie contemporánea del habilis: el Homo gautengensis de Sudáfrica. Pero la cosa podría no terminar allí. Existe una añeja discusión respecto al fósil A. L. 666.1, una mandíbula de adulto, asociada a instrumental lítico olduvayense, datada en 2,3 millones de años, hallada por el equipo de Kimbel en 1994 en Hadar (Etiopía). Comparada con afarensis la mandibula resulta más ancha y profunda, el arco dental es más parabólico y también presenta un prognatismo deduciblemente menor. Tampoco es posible atribuir la mandíbula a habilis, ergaster o rudolfensis. Por esa razón aun se la conoce como Homo sp., si bien hay quien ya llama Homo antiquus a su posible dueño.
Por otra parte el célebre Homo erectus adquiere un estatus de intocabilidad debido quizá a la antigüedad de sus hallazgos. Cuando Dubois describió al Pithecanthropus de Java, de hecho creó, sin saberlo, un prototipo de Homo erectus que sus sucesores aplicarían a rajatabla a todo fósil sospechoso de ser un erectus. De ese modo se construyó la idea de una especie que abandonó África y colonizó Asia y Europa. Su éxito se vió truncado por el surgimiento de Homo sapiens.
Sin embargo muchos antropólogos de campo notaron que los presuntos erectus tenían tantas diferencias entre si que difícilmente podría tratarse de simples subespecies de una única gran especie. Uno de los primeros tipos en excluirse de la gran categoría erectus fué el Homo ergaster. Los caracteres demasiado "modernos" predominantes en el ergaster lo hacían un candidato demasiado obvio a ser una especie nueva. Pero sus creadores, Groves y Mazak (1975), se cuidaron de excluir aquellos especímenes demasiado parecidos al Pithecanthropus de Java. Por esa razón los defensores del "erectus universal" creen que hubo "re-colonización" asiática en África y Europa (admitiendo que ergaster fuera una especie distinta de erectus, si bien es aceptado como un pre-erectus).
Los cráneos KNM-ER 3733 y 3883, datados en 1,75 (B. Ngeneo) y 1,6 millones de años respectivamente, encontrados en Turkana, no son admitidos como ergaster por muchos autores (incluyendo a Groves, Mazak y Leackey) debido a su sospechoso parecido con el Sinanthropus pekinensis. Lo mismo ocurre con OH9 (Chellean Man), un cráneo de 1,25 millones de años y 1067 cc., asociado a industria achelense, encontrado por Louis y Mary Leackey en el lecho Bed II de la Garganta de Olduvay, que ha sido comparado con el Hombre de Java y el Hombre de Ceprano. Otros fósiles de Olduvai, como OH 28, 12, 22, 23 y 51 también han sido homologados con el Hombre de Pekín.
Otro fósil de tipo "pithecanthropoide" es el Atlanthropus mauritanicus de Ternifine, Argelia, cuyos restos fósiles (tres mandíbulas y un parietal) han sido datados en 800.000 años (han surgido otros restos de 500.000 años), pero está asociado a la industria lítica de transición al achelense de Sidi Abderramán, que ronda el millón de años. Se lo suele catalogar como Homo erectus, o, en su defecto, como Homo heidelbergensis, si bien no parece encajar cronológicamente ni geográficamente con ninguno de ellos.
Groves y Mazak tampoco incluyeron al Telanthropus capensis dentro de la especie ergaster, debido a su morfología "javanesa". Esta "especie" fue descripta por Broom y Robinson en 1950 a partir de un maxilar (SK 80) encontrado en Swartkrans (Sudáfrica). En 1969 R. Clark descubre una mandíbula del mismo tipo (SK 847), con una antigüedad de 1,5 millones de años. Robinson terminó incluyendo estos fósiles en el grupo del Homo erectus como una subespecie del mismo. A pesar de que algunos no están de acuerdo, en la actualidad se incluye al capensis dentro del grupo ergaster.
No existe consenso respecto a estas "anomalías" africanas. Pero es seguro que no están emparentados con los erectus asiáticos, al menos no en forma directa. Podrían tratarse de ergaster, simplemente. Al parecer las supuestas características erectus o "pithecanthropoides" podrían interpretarse como una tendencia homínida a fluctuar entre los "rasgos simiescos" y aquellos considerados "modernos", presentes incluso en el actual Homo sapiens. Otros autores describen estas fluctuaciones anatómicas como "arcaísmos" y "conservación de rasgos infantiles". Los individuos de una misma especie suelen mostrar una tendencia inicial a la "conservación de rasgos infantiles" para después generar formas con "arcaísmos".

miércoles, 18 de enero de 2012

EL NIÑO DE MOJOKERTO: HOMO ERECTUS MODJOKERTENSIS








El cráneo de un niño hallado en Mojokerto, Java central, en 1936 por von Koenigswad, perteneciente a la Formación Djetis (Pucangan), ha arrojado recientemente cifras de 1,9 millones de años (según Carl Swisher y Garniss Curtis, mediante el método 40Ar/39Ar, 1994) junto a otros restos (Sangiran 4, 27, 31; quizá también 17, con 1,7 millones de años). La tendencia de una parte de los autores es a separar esta especie del Homo erectus erectus (Pithecanthropus de Java) y asociarla con un tipo primitivo emparentado con el habilis africano o ergaster temprano. En realidad ya Tobias, von Koenigswald y Cronin en 1981 habían relacionado al "niño de Modjokerto" con Homo habilis. De hecho nuevos hallazgos en Sangiran (una mandíbula, más específicamente) hechos en 2011 por Russell Ciochon, Yahdi Zaim y Arthur Bethis, que arrojan cifras de 1,6-1,5 millones de años, abonan en favor de estas presunciones (si bien la polémica es enconada).
El cráneo de Modjokerto pertenece a un niño de 1-4 años, es largo y bajo, con formas globulares y presenta una saliente similar a una cresta sagital. La frente es breve y muy inclinada y los arcos supraorbitales son muy pronunciados. Aunque su capacidad craneal era de 700 cc, se presume que un individuo adulto podría legar a los 900-1000 cc.(quizá no mucho más de 850 cc.). Es un tipo de cráneo braquicéfalo: sus medidas son de 138 mm. de largo por 115 mm. de ancho.
Recientemente se hizo un análisis del cráneo de Mojokerto por un equipo de científicos encabezados por Jean-Jacques Hublin del Instituto Max Planck de Leipzig (Alemania) y Hélsne Coqueugniot de la Universidad de Burdeos (Francia). El estudio revela que el período de crecimiento cerebral después del nacimiento era mucho menor que en el hombre actual (el volúmen cerebral del niño de Mojokerto resultó ser el 72-84 % del de un adulto). También se determinó que el área del lenguaje no estaba desarrollada a un nivel muy complejo.
La polémica sobre el poblamiento de Asia y de la isla de Java, además de la filiación de la o las especies que habitaron esta isla, no parece tener fin. De hecho la oficialidad prefiere hablar de una subespecie única: el homo erectus erectus. Otros hablan de dos o tres subespecies. Incluso se pretende que tres o más especies habitaron la isla. Por lo pronto, al parecer el javanés temprano (modjokertensis) parece haber compartido el hábitat con Meganthropus, antes de ser suplantados ambos por la forma clásica de Pithecanthropus hace 1,5-1,2-800.000 años.

lunes, 16 de enero de 2012

HOMO GEORGICUS: ¿ANCESTRO DEL ERECTUS ASIÁTICO?






Un nuevo homínido descripto en 2002 irrumpe en el mundo de la antropología académica para poner un poco más de desórden en el caos de la evolución humana. Datado en 1,8 millones de años, su antigüedad por si sola parece desmentir su adscripción al hipotético clado ergaster-erectus. De hecho muchas de sus características anatómicas lo acercan al habilis. Compite con los fósiles de Orce (España) por ser el hombre más antiguo de Europa (también podría ser el más antiguo de Asia).
Con una estatura de unos 1,5 m., un peso de unos 50 kg., una capacidad craneana de 600-680 cc., postura bípeda y brazos largos con rasgos propios de un ser trepador de árboles, el Homo georgicus es una auténtica sorpresa anatómica. Otras características: doble quilla sagital, toro supraorbital muy saliente, ausencia total o parcial de mentón, palmas de las manos orientadas hacia el frente (presunta adaptación a la vida arborícola), cara con acusado prognatismo, caninos grandes,  molares grandes con esmalte grueso, incisivos grandes (en D-2.600 son pequeños), premolares con dos raíces (rasgo considerado muy arcaico), proporciones entre brazos y piernas muy modernas. Muchas de estas características anatómicas coinciden con las de Homo habilis y rudolfensis, aunque su tamaño tiende a ser mayor. Es evidente que no se parece a Homo ergaster. Más bien parece un intermedio entre las especies habilis y ergaster. Por otro lado aparenta ser un homínido adaptado a altas y frías latitudes. Vive en un ambiente más o menos árido, montañoso, pero cortado por valles profundos y ríos cubiertos de bosques y rodeado por estepas cálidas. Su dieta es, con seguridad, carnívora ( a pesar de que su dentición no es especializada) y las evidencias de que se trataba de un auténtico cazador y no un simple carroñero (algo que también parece ser evidente en los erectus asiáticos) son muchas. Los restos de este homínido aparecen asociados con instrumental lítico de industria olduvayense, comparable a Bed I de Olduvay o a Atapuerca TD-6. Se trata de cantos rodados y bloques angulosos de basalto, toba y andesita, de los cuales solo un 4,5 % fueron retocados. Un 4,3% son núcleos, un 10,4% son choppers y chopping-tools. Un 33,2% de las lascas son corticales. No hay bifaces y predominan totalmente las lascas frente a las herramientas. De todos modos hay evidencia de que los materiales fueron trasladados (proceden en su mayoría de lechos fluviales) hasta el yacimiento y seleccionados. El tipo de talla no es muy elaborado y está condicionada por la constitución natural de los núcleos o soportes.
Cinco presuntos representantes de una familia o grupo que hallaron la muerte por asfixia al refugiarse en una cueva huyendo de una erupción volcánica en Dmanisi, República caucásica de Georgia, hace 1,8 millones de años, es el principal testimonio fósil de Homo georgicus. Uno de los individuos parece ser un hombre viejo desdentado, testimonio de que los ancianos eran parte de la comunidad y se los alimentaba.
El primer hallazgo fue en 1991, por Atje Justus: una mandíbula con 16 dientes de 1,7-8 millones de años (D-211). En 1999 se encontró una calota craneal completa (D-2.280). También ese año Giorgy Nioradze halló un cráneo y fragmento de mandíbula de una hembra jóven (D-2.282). En 2000 aparece una mandíbula (D-2.600). En 2001 son encontrados un cráneo (D-2700) y una mandíbula (D-2735), ambos pertenecientes a un macho jóven o sub-adulto. En 2002 Slava Ediberidze descubre un cráneo (D-3400) asociado a industria olduvayense. En 2003 se encuentra una mandíbula de individuo anciano ("el Viejo de Dmanisi") de unos 40 o 50 años. En 2011 se encontró un hueso de dedo del pie, que se suma a otros hallazgos varios: vértebras, costillas, huesos de pies y manos, tibias, fémur, peroné. También se incluyen 2.241 objetos líticos de más de 2 millones de años de antigüedad.
Leo Gabunia fue el primero en proponer que se trataba de una nueva especie. En 2006 María Martinón-Torres y David Lordkipanidze, junto a Philip Rightmire, abonan esta hipótesis con más evidencias. No obstante Pontzer sostiene que se trata de Homo ergaster.

domingo, 8 de enero de 2012

LONGGUPO: ERECTUS VERSUS KING KONG O LA CAÍDA DEL GRAN PARADIGMA




Una mandíbula con dos molares encontrada en la cueva de Longgupo desató una suerte de escándalo de esos que resultan la comidilla de los creacionistas, seguidores de Bush y otros detractores de la evolución y la ciencia en general. En efecto en 1994 el antropólogo Russell Ciochon, de la Universidad de Iowa, anunciaba en la revista Nature que el hallazgo chino constituía la evidencia de un muy primitivo poblamiento asiático desde África (se supone que tenía más de dos millones de años de antigüedad); es más, comparaba la edad y morfología de los restos con los más primitivos representantes del género Homo (habilis o ergaster) y los consideraba más primitivos que los de Homo erectus. No obstante eso los antropólogos chinos habían decidido incorporar al Hombre de Wushan dentro de la especie erectus como Homo erectus wushanensis.

Sin embargo en 2009 el mismo Ciochon patea el tablero y anuncia en la misma revista Nature que se ha equivocado respecto a los restos fósiles de Longgupo. Ahora cree que se tratan de fósiles de un primate aún no bien identificado. De este modo los restos de erectus de 1,6 millones de años de Yanmou volvían a ser los más antiguos de Asia (y el paradigma del erectus-ergaster permanecía intocado). De hecho otros hallazgos igual de antiguos también fueron impugnados.
El hallazgo de los fósiles de la Cueva Longgupo, en la Montaña Wushan, zona de las Tres Gargantas (Heliang), municipio de Chongqing, provicia de Sichuan, estuvieron a cargo del equipo de Huang Wanbo, profesor del Instituto de Paleontología y Paleoantropología Vertebral de la Academia de Ciencias de Beijing y del Museo Nacional de Chongqing. Desenterrados entre 1985 y 1988, incluyen otras excavaciones realizadas en los períodos 1997-99, 2003-06 y 2008-11 con la colaboración de expertos británicos, canadienses y franceses. Las evidencias incluyen un maxilar, incisivos (P4 y M1) y unas 230 piezas de utensilios líticos, junto a fósiles de 120 especies de vertebrados (incluyendo dientes de Gigantopithecus, un enorme simio de 3 metros de altura que vivió en Asia entre 8 millones y 300.000 años). Una particularidad que tienen los fósiles de vertebrados es que son de huesos de piernas en su casi totalidad, organizados en capas en un espacio de no más de dos metros cuadrados. Esta disposición sugiere que fueron acumulados allí por un depredador o carroñero inteligente. La capa geológica que contiene los hallazgos ha sido datada recientemente en 2.04-2 millones de años (una datación preliminar de 1992 hecha por un equipo sino-canadiense-estadounidense utilizando resonancia de spin electrónico arrojó fechas de entre 750.000 años y arriba del millón de años).
En 1992 fué invitado el profesor Russell Ciochon a examinar los restos. Sus opiniones iniciales fueron publicadas en la revista Nature en 1995, anunciando el descubrimiento de restos de pre-erectus en Longgupo. Ese mismo año autores como Milford Wolpoff, de la Universidad de Michigan, Jeffrey H.  Schwartz, de la Universidad de Pittsburgh  y presidente de la Academia Mundial de Artes y Ciencias, e Ian Tattersall, del Museo Americano de Historia Natural, se apresuraron en impugnar los fósiles de Longgupo atribuyéndolos a un orangután. Las críticas continuaron, sugiriéndose que se trataban de restos de un simio llamado Lufengpithecus. Éste ha sido incluído entre los primates del Mioceno emparentados con la línea de los orangutanes y también con Sivapithecus y Ramapithecus (especies antiguamente consideradas ancestros de Homo). Se ha argumentado que los fósiles de Lufengpithecus son similares a los de ciertos Australopithecus. Por otro lado los restos de Longgupo parecen ser demasiado recientes para atribuirlos a Lufengpithecus (los restos de éste pertenecen al Mioceno final-Messiniense: 4-5 millones de años mínimo, 5-8 millones máximo).
Recientes estudios chinos que acercan al Lufengpithecus a la familia homínida y no a los póngidos (similitudes dentales, senos frontales, distancia interorbital amplia y morfología subnasal próxima al Gracilis africanus, tendencia a la marcha bípeda) han llevado a que Ciochon, que publicó una retractación en la revista Nature el 18 de junio de 2009, considere que los fósiles de Longgupo pertenecen a un "simio misterioso", quizá descendiente de Lufengpithecus. No cree que sean restos de pre-erectus y tampoco considera posible que Gigantopithecus y Homo erectus hayan convivido. El principal motivo del giro en las opiniones de Ciochon está en que no considera que el erectus haya vivido en un ambiente de selva subtropical como el de la zona de Longgupo hace 2 millones de años. De todos modos atribuye autenticidad a las herramientas de la cueva, si bien les asigna mucho menos antigüedad.


Respecto a la afirmación del señor Ciochon de que duda de la convivencia Gigantopithecus y Homo, resulta un tanto absurda.  El Gigantopithecus blacki vivió en Asia Oriental y Sudoriental entre 1 millón de años y, quizá, 10.000 años, tiempo suficiente para verse las caras con Homo erectus y Homo sapiens, mucho más que una vez. El Gigantopithecus bilaspurensis vivió en la India entre los 9 y los 6 millones de años. El Gigantopithecus giganteus vivió en el norte de la India y China y parecen existir evidencias de que podía ser carnívoro. Hasta ahora se ha demostrado que se trataba de un animal preferentemente herbívoro, asociado a los bosques de bambú. Lo que sorprende es su posible tamaño: en el caso del blacki se sospecha que podía llegar a medir 3 metros. No obstante sólo se trata de un cálculo ya que únicamente se han encontrado restos de mandíbulas y dientes. Algunos expertos creen que era algo menor: 1,80 o 2 metros.
Los fósiles de Longgupo, Mohui y otros sitios de China (Nihewan, Renzidong) y Vietnam, así como los yacimientos olduvayenses de Riwat (Pakistán) y Kashafrud (Irán), que supuestamente rondan los 2 millones de años ponen en peligro la hipótesis del Homo erectus universal. Según ésta un grupo de Homo erectus-ergaster salió de África hace no mucho más de 1,5-1,6 millones de años y llegó a Asia; luego se esparció por Europa (e incluso retornó a África) hace no mucho más de 1,2-1 millón de años. Lamentablemente ésta hipótesis no se mantiene en pie. El hecho de que la cultura olduvayense persistiera entre los erectus asiáticos hasta hace 800.000 años mientras que los erectus presuntamente regresados a África (y también los europeos) utilizaban industria achelense desde antes de 1,5 millones de años no parece corroborar la idea antes mencionada. Y tampoco el hecho de que las dataciones asiáticas de poblamiento homínido hayan retrocedido a 1,6-1,8-1,9-2 millones de años. Lo que se ha hecho es impugnar obstinadamente las dataciones y también atribuir los nuevos fósiles a presuntos primates desconocidos. Porque de admitirse que se trata de homínidos habría que considerar al homo habilis, o algún otro Homo emparentado con él, como el ancestro de los erectus asiáticos.


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