miércoles, 20 de noviembre de 2019

LA CORTINA DE HUMO


Una vez, Winston Churchill, en un célebre discurso, declaró que una “Cortina de Hierro” había caído sobre una parte del mundo, refiriéndose a la U.R.S.S. y su zona de influencia. La frase se usó para generar en la mentalidad occidental la idea de que el oscurantismo se había instalado en los países donde surgieron regímenes socialistas, en contraposición con las naciones del “Mundo Libre”. Allí imperaba una oscuridad ominosa, impenetrable, insondable, que generaba una sensación de amenaza latente sobre esa parte del mundo donde Dios bendecía a la “democracia” (asociada a “capitalismo”). Poco importaba que la mitad de los países del “Mundo Libre”, en Europa, en Latinoamérica, en África y en Asia, en realidad estuvieran bajo dictaduras militares en las que a diario se ejercía terrorismo de Estado sobre la población, o se ejerciera todo tipo de persecución y censura incluso bajo la sombra de la Estatua de la Libertad. La seductora idea de que el Mal acechaba en Oriente y que el Bien anidaba en Occidente bastaba para que gran parte de la población siguiera con sus quehaceres diarios sin molestarse en pedir explicaciones a sus gobiernos, militares o civiles (o ambos en connivencia), sobre extrañas desapariciones de personas o actos de violencia represiva que se abatían de vez en cuando sobre poblaciones civiles indefensas. Siempre habría alguien a quien culpar: el enemigo comunista, el peligro rojo, la amenaza del Este.
Pero ese peligro pasó. De repente se les cumplió el deseo a los más acérrimos e implacables antagonistas de la “aberración” comunista-marxista y la U.R.S.S. se hundió como la Atlántida en un día y una noche terribles. Dios desató los Cuatro Jinetes del Apocalipsis sobre Babilonia la Grande-Moscú en los años terribles transcurridos entre 1989 y 1991,  bendijo al capitalismo y le puso Fin a la Historia. Lo que seguiría serían los Mil Años de Paz Capitalista Neoliberal… Pero eso no duró ni diez años.
Porque resultó que habíamos visto las cosas al revés, como en esas películas yankees donde al final ocurre un giro inesperado y el Bueno resulta el Malo. Los Jinetes del Apocalipsis en la forma de los banqueros y las empresas transnacionales, aupados por el F.M.I. y el Banco Mundial, se cernieron como cuervos sobre los países del antiguo bloque socialista y los emergentes. La voracidad homicida de los tiburones financieros, enceguecidos en medio de un “frenesí de alimentación”, contando con la traicionera complicidad de oligarquías locales, dejó tierra yerma en los países donde entraron y los dejaron en crisis tras retirarse a sus paraísos fiscales. Los tembladerales cada vez más fuertes comenzaron en los países emergentes en 1994 y fueron in crescendo hasta las devastadoras crisis de 2001-02 que sacudieron Latinoamérica. Pero ese solamente sería un prolegómeno de la Gran Depresión de 2007-2008, que llegaría al corazón mismo del capitalismo financiero y el neoliberalismo y cambiaría la Historia del capitalismo quizá de una forma irreversible.  Los dueños del mundo se asustaron cuando la ola destructora golpeó sus propias puertas. Ahora el capitalismo salvaje pasaría a su fase más salvaje y oscura.
De pronto una oscuridad ominosa, inescrutable, se extendió sobre el otrora Mundo Libre. Dios parece haberlo abandonado a su suerte, a pesar de que la Biblia y el Crucifijo cristiano se esgrimen para justificar el odio, la mentira y la barbarie. Los infelices y los que pretenden ayudarlos son sometidos a escarnio mientras que los privilegiados pasean su prepotencia y desprecio sin ningún pudor aplaudidos por viles lacayos que esperan vivir de sus migajas como parásitos o como las lampreas pegadas a los tiburones. Ahora los poderosos y sus alcahuetes dicen “Basta!” y claman contra los que no tienen nada gritando “Injusticia!”. Todo está confundido tras una espesa maraña de engaños y mentiras. Una “Cortina de Humo”, espeso, terrible, asfixiante, se ha extendido sobre Europa y América. Occidente ha sacrificado sus más caros principios de libertad y justicia social en el altar de la avaricia de los poderosos. Ya nadie busca la verdad, ya nadie busca la justicia, ya nadie defiende la libertad ni el derecho del otro a expresar su opinión, ya nadie busca la paz. Todas se volvieron palabras huecas, sin sentido, cuestionables, sosas, sin mística, sin fuerza. La Luz de Occidente se volvió un fuego fatuo, espectral, nefasto. El Ángel de Occidente se volvió un fantasma vagando en un cementerio. La Bastilla ha sido restaurada para enjaular a la Libertad guiando al Pueblo (y también al Pueblo). De pronto los ricos y los que aspiran a serlo se volvieron carroñeros, perros rabiosos, zombis sin cerebro, dispuestos a quemar libros, pobres, infelices y siglos de Historia en defensa de sus privilegios en peligro. Y aplauden dictaduras y delirios homicidas de salvadores y falsos profetas. Y entregan su alma al Diablo para no perder sus propiedades, su sacrosanto dinero, su estatus. Occidente se ha convertido en la Puerta del Infierno, la misma que en la Divina Comedia del Dante posee una leyenda que reza: “Oh vosotros los que entráis, Abandonad Toda Esperanza”.

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jueves, 4 de abril de 2019

viernes, 24 de agosto de 2018

EL FIN DEL CAPITALISMO (I): ASCENSO DEL NEOCONSERVADURISMO



El capitalismo había entrado en crisis en el inicio de los años 70. Para salvarlo los líderes recurrieron a una ideología que provocaría una catástrofe en el mundo socialista y, luego, llevaría al capitalismo a un callejón sin salida

El Neoconservadurismo (Neoconservatism) es una reacción ideológica en Estados Unidos y el Bloque Occidental en general contra la denominada Nueva Izquierda. Pese a que ésta era un movimiento estudiantil poco organizado, fundado en la nouvelle gauche francesa mencionada en L’Observateur de Claude Bourdet (1950) y en los ensayos de Herbert Marcusse dentro de la Teoría Crítica de la Escuela de Franckfurt en las décadas del 50 y 60, popularizada en Estados Unidos por el sociólogo Charles Wright Mills en su Letter to the New Left (septiembre-octubre de 1960), su influencia fue considerada peligrosa por los círculos liberales ortodoxos. Sus defensores se opusieron tenazmente a la Coalición del New Deal (The Fifth Party System) que forjó el predominio del Partido Demócrata entre 1932 y 1964 (con prolongación de mayorías parlamentarias hasta 1980). Se suele considerar al filósofo político clasicista Leo Strauss como inspirador de la ideología neoconservadora en el sentido de una asociación libre entre la revalorización de lo clásico y una suerte de fundamentalismo liberal conservador.
Curiosamente el término neoconservatism fue popularizado por el socialista Michael Harrington contra varios líderes del SDUSA (Social Democrats, USA), una facción surgida de la fractura y subsiguiente disolución del Socialist Party of America (SPA) el 30 de diciembre de 1972, que apoyó la Coalición por la Mayoría Democrática detrás de la línea dura anti-soviética, aunque defensora de los derechos civiles y sindicales, del senador demócrata Henry Martin “Scoop” Jackson.
La ideología neoconservadora tiene sus fundamentos en el giro a la derecha de Commentary Magazine del American Jewish Comittee bajo la dirección de Norman Podhoretz. Al asumir en 1960, Podhoretz había movido la revista hacia la izquierda, atrayendo a la élite liberal de Washington y apoyando los gobiernos de Kennedy y Johnson y sus iniciativas de eliminación de la pobreza y la injusticia racial (la “New Frontier” de Kennedy y la “Great Society” de Johnson). Sin embargo las actitudes de la Nueva Izquierda en defensa del Black Power, la oposición al gobierno de Johnson y la hostilidad hacia Israel lo hicieron cambiar de opinión. La revista se convirtió en portavoz de los intelectuales conservadores que criticaban cuestiones como los Disturbios raciales de Watts (11 al 16 de agosto de 1965), la contracultura así como cualquier actividad antiamericana interna o externa. El ensayo de Jeane Kirkpatrick, Dictatorships and Double Standards, publicado en Commentary de noviembre de 1979 criticando la política exterior, afín a la Distensión y hostil a las dictaduras militares del Tercer Mundo, del presidente demócrata Carter, se convirtió en un auténtico manifiesto de la política exterior neoconservadora de Reagan. Kirkpatrick, una demócrata desilusionada con su partido e integrante del Comittee on the Present Danger (reeditado el 11 de noviembre de 1976 como un american foreign policy interest group para oponerse a la Distensión y al Acuerdo SALT II) fue nombrada embajadora ante la ONU entre el 4 de febrero de 1981 y el 1 de abril de 1985 por el gobierno de Reagan. De hecho la administración Reagan incluyó 33 funcionarios del nefasto Comittee.
Tuvieron fuerte impacto dos best sellers. El primero fue The Emerging Republican Majority (1969), del comentarista político Kevin Phillips, quien predijo cambios en los patrones de votación tendientes a la conformación de una mayoría conservadora. Otro trabajo influyente fue el de los politólogos Ben Wattenberg y Richard Montgomery Scammon, The Real Majority: An Extraordinary Examination of the American Electorate, publicado en 1970. Se trató de un análisis de datos electorales, en especial los de las elecciones de 1968, que revelaban una tendencia conservadora o centrista, centrada en preocupación respecto a la ley y el orden, de la mayoría de los votantes. Definía a esta “mayoría real” como económicamente liberal (o sea centro-izquierdista) pero socialmente conservadora. Estos análisis forzaron la tendencia en los demócratas moderados a restar apoyo a la candidatura oficialista de centro-izquierda de George McGovern y promocionar a Henry Jackson. Los republicanos conservadores apoyaron el ascenso del gobernador de California, Ronald Reagan. La actividad era impulsada por varios think tank, como The Heritage Foundation, establecido el 16 de febrero de 1973 por los activistas de la Nueva Derecha, Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coor, inspirado en el Memorándum Powell (del juez de la Suprema Corte de Justicia, Lewis Franklin Powell Jr.) de 1971 (Attack on the American Free Enterprise System) y en reacción contra el Liberal Consensus de Nixon. También el American Enterprise Institute, refundado en 1962 a partir de la American Enterprise Association de 1938 y  Free Congress Foundation, creado por Paul Weyrich en 1977. Actuaban a través de las organizaciones Intercollagiate Studios Institute, creada el 22 de junio de 1953, Young American for Freedom, fundada el 11 de septiembre de 1960, Philadelphia Society (fundada en 1964), American Legislative Exchange Council, una organización establecida en 1973 formada por legisladores conservadores y representantes del sector privado, y la American Conservative Union, fundada en 1964. Más tarde, durante la presidencia de Reagan surge el poderoso Council for National Policy (1981) y la difusión de la agenda conservadora se realizó a través de la Corporation for Public Broadcaster (fundada por Lyndon Johnson el 7 de noviembre de 1967).
La oportunidad para hundir la política liberal centro-izquierdista predominante en Estados Unidos hasta la presidencia de Jimmy Carter surgió durante las Crisis del Petróleo de 1973 y 1979 que marcaron el final del Sistema de Bretton Woods, así como la invasión soviética de Afganistán de 1979 que marcó el final del Détente.
El movimiento hacia el Neoconservadurismo está intrínsecamente ligado con la imposición de una tendencia ideológica o filosófica en los ámbitos economicistas llamada Neoliberalismo. El término alude a una corriente de pensamiento intelectual que, desde la década del 1930, intentaba revitalizar al liberalismo clásico que parecía en severa crisis tras la Gran Depresión de 1929. Originalmente el francés Charles Guide utilizó el término néo-libéralisme en 1898 para referirse a las teorías del italiano Maffeo Pantaleoni (1857-1924), un acérrimo defensor de la economía neoclásica (Gide, Charles (1898-01-01). "Has Co-operation Introduced a New Principle into Economics?" The Economic Journal. Vol. 8 Nº 32 pp. 490-511). No obstante fue en el Coloquio Walter Lippman, celebrado en agosto de 1938 en París cuando el término, acuñado por Alexander Rüstow, se usó para definir una alternativa al laissez-faire que rechazara el colectivismo y el socialismo. Producto de este Coloquio fue el Comité International d’Étude pour le Renouveau du Libéralism (CIERL). Sin embargo el concepto aparecía asociado con la idea de un estado intervencionista fuerte. Curiosamente una corriente del liberalismo social centro-izquierdista estadounidense (deudora del New Nationalism de Theodore Roosevelt, New Freedom de Woodrow Wilson, New Deal de Franklin Roosevelt, Fair Deal de Harry Truman, New Frontier de John Kennedy y Great Society de Lyndon Johnson) es llamada Neoliberalismo. Uno de sus padres es el periodista Charles Peters, autor de A Neoliberal Manifesto, publicado en la revista bimensual Washington Monthly de mayo de 1986 (https://web.archive.org/web/20090704144953/http://www.washingtonmonthly.com/features/1983/8305_Neoliberalism.pdf). Precisamente el Washington Monthly y la revista del Movimiento Progresista, The New Republic, fueron los epicentros de esta versión del neoliberalismo cuyos exponentes más recientes son los demócratas Bill Clinton y Al Gore.
Habría que esperar hasta el 10 de abril de 1947 cuando, a instancias del economista austríaco-británico Friedrich Hayek se crea la Sociedad Mont Pelerin en el marco de una conferencia de eruditos liberales convocada en el Hotel du Parc (Mont Pelerin, Suiza) con el propósito de detener el ascenso del intervencionismo estatal y la planificación económica marxista y keynesiana, para que el Neoliberalismo sea asociado con el libre mercado y la no intervención estatal en la economía. Hayek contaría con la inestimable colaboración del empresario británico Sir Antony Fisher y con el activista libertario estadounidense Leonard Read en la cruzada para combatir al socialismo y la planificación económica. En 1955 Fisher crea el Institute of Economic Affairs (IEA) en Westminster. En diciembre de 1980 surge en Londres la Social Affairs Unit como una rama del IEA dedicada a llevar las ideas económicas neoliberales al campo social. Colaborando con la Foundation for Economic Education (FEE), think tank libertario fundado en 1946 por Leonard E. Read, Fisher impulsó la creación de Fraser Institute (https://www.fraserinstitute.org/economic-freedom/), fundado en 1974 por Michael Walker y T. Patrick Boyle en Vancouver (Canadá). También del Manhattan Institute for Policy Research, fundado por Fisher y William J. Casey en 1977 en Nueva York (Estados Unidos), el Pacific Research Institute, creado por Fisher en 1979 en San Francisco (California, E.U.A.) y Atlas Economic Research Foundation (hoy Atlas Network), establecido en Washington en 1981 por Fisher. El libertario estadounidense Leonard Read, de hecho, fue inspirador de Hayek. Read formaba parte de un grupo de intelectuales que se habían alejado del liberalismo que, en Estados Unidos, había adquirido connotaciones centro-izquierdistas. Defendían el retorno a las ideas fundamentales del liberalismo clásico: libre mercado y mínima intervención estatal. Al parecer en mayo de 1955 el escritor Dean Russell, colega de Read, habría acuñado el término “libertario”. En 1956 Read se había hecho con el control de la revista The Freeman (fundada el 2 de octubre de 1950), convirtiéndola en órgano difusor de la FEE. Junto con la revista National Review (creada el 19 de noviembre de 1955) se constituyeron en los principales promotores del conservadurismo y las ideas económicas contrarias al intervencionismo estatal.
La ideología neoconservadora se nutre de las nuevas corrientes económicas: el ordoliberalismo alemán, la Escuela Austríaca y la Escuela neoclásica de Chicago. Sus ideólogos criticaban al Keynesianismo, el Estructuralismo y todas las corrientes que otorgaban al Estado un rol importante en la economía. El primer intento por implantar un sistema no keynesiano es realizado en la República Federal de Alemania (Alemania Occidental) por Ludwid Erhardt, miembro de la Sociedad Mont Pelerin, quien fuera Ministro de Asuntos Económicos (20 de septiembre de 1949 a 15 de octubre de 1963), Vicecanciller (29 de octubre de 1957 a 15 de octubre de 1963) y Canciller (17 de octubre de 1963 a 30 de noviembre de 1966). Erhardt aplicó un concepto, creado por el economista Alfred Müller-Armack, llamado “economía social de mercado” (soziale Marktwirtschaft) logrando el “Milagro Económico Alemán” ("Wirtschaftswunder"). Enmarcado dentro de la filosofía económica ordoliberal, desarrollada por la Escuela de Friburgo, consistía en una mezcla de economía de mercado con política social. A pesar de las medidas liberales tendientes a crear una economía desregulada y competitiva (intentó quitar el control de precios y aplicó la restricción del crédito para estimular el consumo) con un mínimo de inversión social, la política económica de Erhardt no logró superar el estado de bienestar que tenía en Alemania una tradición que se remontaba a los tiempos de Bismarck.

IMÁGENES:


Ludwig von MIses y Friedrich A. Hayek http://debatime.com.ar/mont-pelerin/