martes, 31 de enero de 2012

ATLANTHROPUS: HOMO MAURITANICUS. ¿UN ANCESTRO DEL HOMBRE DE HEILDELBERG?





En 1950 Camille Arambourg descubre en Ternifine (hoy Tighennif, Argelia), en sedimentos de un antiguo lago de la región de Orán, tres mandíbulas muy robustas y huesos parietales de un homínido (en realidad cinco individuos: 3adultos y dos niños) al que se bautizó en 1957 como Atlanthropus mauritanicus. Su antiguedad fué evaluada en el entorno de los 800-700.000 años. Luego se lo vinculó a la especie Homo erectus como una subespecie de la misma. En 1955 aparecen nuevos restos en Sidi Abderrahman.  La cantera de Sidi Abderrahman, cerca de Casablanca, Marruecos, era conocida desde el 26 de noviembre de 1926, cuando se crea la Sociedad de Prehistoria de Marruecos. En 1941 R. Neuville, A. Rulhman y el Abate H. Breuil anunciaban el descubrimiento de una cultura lítica lamada "Rahmaniense" o "clacto-abbevilliense". En 1955 Pierre Biberson descubre una hemi-mandíbula en la cueva de Littorines: el Hombre de Sidi Abderrahman, vinculado al mauritanicus. En 1969 se encuentra una nueva mandíbula en la cantera Thomas I, también cerca de Casablanca. En 2008 (15 de mayo) el equipo dirigido por Jean-Paul Reynal encuentra nuevos restos en el mismo sitio: tres premolares y un incisivo, y luego una mandíbula completa. Los restos fueron datados en 500.000 años. Si bien la morfología de los restos de Thomas I difieren de los de Ternifine, se suelen adjudicar a la misma especie: el Atlanthropus. También hay diferencias en el material lítico. Thomas I corresponde al pleno achelense, mientras que en Sidi Abderrahman apareció material correspondiente al olduvayense avanzado.
De todos modos las características generales de los restos atribuídos a mauritanicus son los siguientes: mandíbulas grandes, robustas, con la región goniana extrovertida, dientes pequeños en relación con la mandíbula, sínfisis retirada, cara grande. La mandíbula Ternifine 2 es más grácil que la de Ternifine 1, con sínfinis menos retirada y un esbozo de mentón.



Se supone que el Atlanthropus es el agente de la cultura lítica presente en Haïn Hanech (Argelia), El-Hajeb, Salé y Sidi Abderrahman (Marruecos), que se remonta a hace 1 millón de años y es sustituída por el achelense pleno hace 600.000 años. Se trata de una cultura de industria olduvayense evolucionada, caracterizada por el uso de proto-bifaces, picos triédricos y lascas trabajadas para elaborar utensilios especializados (cuchillos, perforadores, raederas, etc). Presuntamente traída por inmigrantes de Olduvay, Tanzania, resulta algo tardía respecto a África oriental. De todos modos su carácter de cultura de transición al achelense podría explicar la irrupción de la técnica bifacial en Europa. El mauritanicus es contemporáneo del Homo antecessor, el cual aparece vinculado con industria olduvayense inicial. También sería contemporáneo de los primeros Homo heildelbergensis. Es más, se tiende a considerar al mauritanicus como una variedad (más bien primitiva, agregamos) del Hombre de Heildelberg europeo. De admitirse esta filiación habría que considerarlo un heildelbergensis temprano o un ancestro del mismo (lo cual es claramente una hipótesis que confronta con la que considera a antecessor el ancestro de Heildelberg). Se ha señalado que los restos del mauritanicus son comparables a los tipos erectus asiáticos, y estaría vinculado con otros tipos considerados "erectines" o ergaster tardíos de Etiopía y Chad.
Algunos rasgos de la mandíbula de Mauer (heildelbergensis) presentan similitudes con las mandíbulas de Ternifine ( y también con las de Rabat y Casablanca, de 200 y 400.000 años). No obstante se han señalado las diferencias que existen entre los supuestos heildelbergensis de la Sima de los Huesos, España, y los restos maghrebíes. Aquellos guardan relación con homínidos de África Oriental y Sudáfrica de 800.000 hasta 200.000 años (rhodesiensis, Florisbald). También se ha señalado una cierta identidad entre los restos de Atapuerca (TD6) y la Sima de los Huesos. Tal identidad puede significar que antecessor es antepasado de heildelbergensis, o que ambas poblaciones se mezclaron. El hecho de que exista parecido entre los heildelbergensis centroeuropeos y cepranensis con mauritanicus es una fuerte evidencia en apoyo de la teoría de que una migración norteafricana achelense de hace 600-500.000 años sustituyó a una población autóctona europea olduvayense (antecessor, georgicus).
Los yacimientos protoachelenses y achelenses plenos asociados con mauritanicus son los siguientes: Sidi Abderrahman, Sidi Zin, Tachenghit, Anchal, El-Kebira, Tihodaine, Thomas Quarry I-Unidad L (Casablanca)-todos ellos con 1 millón de años-; Tighenif-Ternifine, Thomas Qarry III-Oulad Hamida I, Thomas Quarry 1-Grotte â Hominidês-con 700-600.000 años-.
Aunque se ha venido imponiendo la tesis de que mauritanicus y antecessor son la misma especie, nuevas evidencias comparativas los ubican en diferentes clados. Al parecer serían formas divergentes a partir de un ancestro común ergaster. También se ha afirmado la teoría de que se trata del ancestro de Homo heildelbergensis.

lunes, 30 de enero de 2012

HOMO ERECTUS LANTIANENSIS: EL ANCESTRO DEL HOMBRE DE PEKÍN












En 1964 J. K. Woo del Instituto de Paleoantropología y Paleontología de Vertebrados de la Academia China de Ciencias, describe una nueva especie de Homo erectus o Sinanthropus, presunto antepasado del Hombre de Pekín. El Hombre de Lantián parece haber vivido entre 1,2 millones de años y 530.000 años, siendo contemporáneo del Hombre de Trinil (Java). Su capacidad craneal es de 780 cc. y utilizaba herramientas del Modo 1. También se cree que conocía y manipulaba el fuego (no si sabía producirlo). Presenta los típicos rasgos del erectus asiático y atribuído a otros presuntos erectus africanos y europeos: grueso torus supraorbital y frente muy inclinada, mandíbula robusta sin mentón, cresta sagital.
El primer fósil de esta subespecie del Hombre de China fué hallado en 1963. Se trataba de una mandíbula encontrada cerca de la aldea de Chenchiawo (o Chenjiawo), región de Lantian, provincia de Shensi (o Shaanxi). En octubre de 1964 aparece en Gongwanling (o también Kungwangling), otra localidad de Lantian, un cráneo (ya en mayo de 1964 se había hallado un diente de homínido en ese mismo sitio) perteneciente al parecer a una hembra de unos 30 años de edad.

viernes, 27 de enero de 2012

HOMO ANTECESSOR: ¿EL PRIMER EUROPEO O UN PROTO-SAPIENS?






 "Antecessor" significa "el que se adelanta", "pionero", "explorador". Pero también se refiere a la categoría de ancestro directo del hombre moderno que le quisieron conferir sus descubridores, ya que sus características físicas constituyen un antecedente de las que aparecerán en el Homo sapiens. El descubrimiento de los primeros restos de esta especie (un diente encontrado por Aurora Martín en la Trinchera del Ferrocarril) el 8 de julio de 1994 en el llamado Estrato Aurora, Estrato 6 o TD6 (Gran Dolina) por el equipo de José María Bermúdez de Castro, Luis Arsuaga Ferreras, Eudald Carbonell Roura, A. Rosas, I. Martínez y M. Mosquera pusieron en entredicho la entonces dominante teoría de la "jóven Europa", que decía que en este continente los restos humanos más antiguos no pasaban de los 500.00 años. El grupo de Bermudez de Castro, Arsuaga y Carbonell fue el continuador desde 1991 con el Proyecto Atapuerca de los trabajos realizados hasta 1982 por Emiliano Aguirre.
En 1997 se daba a conocer el hallazgo en las campañas de 1994 y 95 de una gran cantidad de restos pertenecientes a 5 individiduos (un niño de 3-4 años, otro de 10-12, un adolescente de 13-15 años y dos adultos) de una especie de homínido de una antigüedad de entre 850 y 750.000 años. Los restos craneales y postcraneales presentan fracturas, cortes y otras marcas producidas por instrumentos líticos cortantes, lo que parece ser evidencia de canibalismo.
Los caracteres físicos del Homo antecessor resultan ser una curiosa mezcla de modernidad y arcaísmo. En efecto, presenta una morfología mediofacial y subnasal próxima a Homo sapiens así como un patrón de desarrollo dental muy moderno. También el aspecto de la dentadura, en especial el pequeño tamaño de molares y premolares es similar al del hombre moderno. Sin embargo la forma de los dientes es tan primitiva que remite a Homo habilis. A su vez la mandíbula recuerda a la del Homo heildelbergensis y también al Homo erectus asiático (se ha señalado que la mandíbula de una mujer antecessor de 15-16 años encontrada en Gran Dolina es idéntica a la del Sinanthropus). La capacidad craneana es de 1000 cc.. Por otra parte aspectos como la forma del arco supraorbital (en doble arco), la proyección hacia adelante de la región nasal, la morfología del hueso púbico y el hueso occipital redondeado recuerdan a Homo neanderthalensis. Se estima que la altura promedio de los antecessor era de 1,60 m..Algunas investigaciones recientes han permitido deducir que los antecessor eran diestros (los chimpancés y, al parecer muchos homininos, son ambidiestros), y que el patrón de crecimiento de sus dientes era más rápido que el nuestro. También se sospecha que se limpiaban los dientes con palillos, así como que no solían padecer de caries. Análisis de sus cráneos han permitido establecer que su rango de frecuencia auditiva era muy similar al nuestro y se especula con que podía utilizar un lenguaje simbólico.
Los restos de Homo antecessor aparecen asociados a instrumental lítico muy primitivo del Modo 1 (olduvayense). Los restos líticos tienen una antigüedad por lo menos de un millón de años hasta 1,2-1,5 millones de años.
El 30 de junio de 2007 se encontró una mandíbula asociada a un premolar (ATE9-1) y a material lítico olduvayense (4 lascas simples y 5 lascas de desecho) en el nivel TE9 de la cueva Sima del Elefante, con una antigüedad de 1,2-1,3 millones de años.  La mandíbula presenta un aspecto muy arcaico en su parte anterior,  pero en su parte posterior e interior resulta muy moderna (plano alveolar vertical, no horizontal y ausencia de torus). En mayo de 2008 la revista Nature presenta el hallazgo asignándolo provisionalmente a la especie Homo antecessor. Sin embargo el equipo de Atapuerca pone en duda la filiación de la mandíbula a Homo antecessor y la compara con Homo georgicus (la llaman "especie Ñ"). Por otro lado el investigador británico Chris Stinger, antropólogo del Museo de Historia Natural de Londres, tiene dudas tanto de que se trate de un fósil de antecessor como de que tenga alguna relación con Homo georgicus.
Precisamente Chris Stinger ha presentado en 2010 el hallazgo de industria lítica olduvayense (78 piezas) de 970-860.000 años de antigüedad en Happisburgh, Norfolk (Inglaterra). El hallazgo fué presentado como evidencias del "Hombre de Happisburgh" y se lo relacionó cronológicamente con Homo antecessor.
La discusión queda planteada en torno a la forma en que se distribuyen los yacimientos con industrias líticas en la Península Ibérica: una concentración de sitios en la región Nordeste (Cuenca del Ter, Puig d`En Roca, Can del Duc de Torroella, Can del Duc de Ullà, Can Formiga, Puig d`Esclats, Avellaners), otro al sur (Guadix-Baza, Cueva Victoria, Campo de Calatrava, Venta Micena, Cúllar Baza, Aculadero, El Rompido, Magoito, Açafora) y otro en la zona de Atapuerca. Los hallazgos sureños resultan ser los más primitivos. El resto se ubica en el entorno del interglaciar Günz-Mindel. Una de las explicaciones para esta dispersión tan pronunciada es la teoría que sugiere que a una primer migración de procedencia africana vía Gibraltar de homínidos olduvayenses se superpuso otra procedente del Cáucaso o de Italia que cruzó los Pirineos.  De hecho existe una confrontación importante entre los que defienden el orígen africano vía Gibraltar (o el canal sículo-tunecino) y aquellos que postulan un orígen asiático-caucasiano de la población de homínidos europeos.
También se discute fuertemente sobre el papel evolutivo del Homo antecessor, además de su propia existencia como especie. Al parecer parece existir consenso para admitir que los restos de Atapuerca deben ser atribuídos a un tipo endémico de homínido. No existe consenso para atribuir los restos de Ceprano (Italia) a antecessor (si bien muchos los consideran una misma especie). Por otro lado no parece demostrada la relación evolutiva antecessor-heildelbergensis y mucho menos la relación antecessor-sapiens. La hipótesis de Bermúdez de Castro de que una población norteafricana de antecessor es el ancestro del Homo sapiens no ha podido ser corroborada por evidencias fósiles. Además existe una discusión respecto a si a los restos de Orce y los de la Sima del Elefante deben ser adscriptos al taxón antecessor o a otro no especificado. La anatomía de antecessor evidencia retención de características infantiles, un rasgo típico de Homo sapiens. Se esperan los resultados de análisis de ADN para saber con exactitud si está en la línea evolutiva que conduce al hombre moderno, o solamente es un caso de desarrollo evolutivo similar. Las características anatómicas "sapiens" suelen ser un poco comparables a las características "erectus", presentes en varias especies sin relación directa entre sí.

jueves, 26 de enero de 2012

MALVINAS (I) :¿LAS MALVINAS PODRÍAN SER URUGUAYAS?














Revisando las razones que esgrime el actual gobierno argentino para reclamar derechos soberanos inclaudicables sobre la islas Malvinas, se me ocurren unas cuantas buenas razones para que también las reclamen los siguientes países: España en primer lugar, porque las islas fueron ocupadas por ella inicialmente; Francia en segundo lugar, porque las islas también estuvieron bajo soberanía francesa; Estados Unidos, en tercer lugar, porque el incidente previo a la ocupación británica de las islas fué entre Estados Unidos y Buenos Aires; y, en cuarto lugar el mismo Uruguay, por dos razones: una es que las islas pertenecían al gobierno de las Provincias Unidas, entidad nacional a la que perteneció la Provincia Oriental luego devenida en Estado independiente (por una triquiñuela diplomática podría Montevideo exigir derechos de pesca o soberanía conjunta...)(!); y otra razón es que las islas quedaron bajo la autoridad directa de Montevideo una vez que la Junta de Buenos Aires suprimió al virrey.

Las razones que argumenta la cancillería argentina para reclamar las Malvinas a Gran Bretaña son las mismas que tendría Uruguay para reclamarle a Argentina la isla Martín García o Paraguay para reclamarle la provincia de Formosa entera. Si a la República Argentina se le reconociera la soberanía sobre las Malvinas habría que revisar todas las fronteras latinoamericanas de acá a 300 años mínimo. Para empezar habría que devolverles estas tierras americanas a sus legítimos dueños americanos que las ocupaban desde hace 10.000 años más o menos. Y si tal cosa fuera considerada un exabrupto rayano en la demagogia entonces habría que volver a aceptar la soberanía del Rey de España, porque estas tierras le pertenecían.
En definitiva lo que quiero decir es que la cuestión de la soberanía argentina sobre Malvinas es pura retórica nacionalista. La misma que empleó el régimen kirchnerista para convertir a la "chimenea de Botnia" en el emblema mundial de la contaminación ambiental en vez de las curtiembres del Riachuelo o la central nuclear de Atocha, y acusar al Uruguay de taimado violador consuetudinario de tratados internacionales. Para encender el fuego respecto a la retórica antibritánica el actual gobierno cuenta con su propio sistema de prensa. En la época del "conflicto de las Pasteras" su mejor aliado era el propio "Monopolio". A diario se podía escuchar en Radio Mitre o leer en el Clarín toda clase de acusaciones contra Uruguay. En un programa vespertino de Radio Mitre, a la sazón conducido por un famoso humorista hoy fallecido, cierta famosa devenida en  periodista llamó a los uruguayos "contaminadores del Río". En otra escenificación radial en conmemoración de la Independencia argentina, libretada por un famoso historiador revisionista hoy ligado al oficialismo y actuada por actores hoy encolumnados con el kirchnerismo (y realizada en un programa matinal de Radio Mitre conducido por otro famoso ligado a la prensa oficial), se acusó a Tabaré Vazquez de virtual alcahuete de Finlandia poniendolo a la altura de los grandes traidores de la historia.
Hay un grupo de naciones latinoamericanas que se consolidaron a partir del engullimiento de territorios enteros que arrebataron por la fuerza o la agresión diplomática a otras naciones (Brasil, Argentina, el mismo Chile, incluso Perú) y otras que lo hicieron renunciando a grandes porciones territoriales (Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Colombia). Es necesario ver las cosas en perspectiva y en forma completa y no contar la historia por la mitad o, peor, falsearla según determinados intereses.
La cuestión Malvinas-Falkland es compleja, pero nada aporta a la cuestión esta escalada de chauvinismo que fogonean los regímenes argentino y británico 30 años después de una guerra absurda donde los que pagaron las consecuencias, como siempre, fueron los inocentes. Porque así como los cortes de puentes internacionales limítrofes con Uruguay avalados por el Gobierno argentino como protesta por la instalación de pasteras del lado uruguayo solamente afectaron a la población civil uruguaya, también las medidas contra las Islas Malvinas afectan a su población civil y no a Gran Bretaña que está muy lejos.

Dicho todo esto permítaseme plantear un par de cuestiones técnicas, que no podrían escapársele a alguien interesado en ver las cosas en su compleja dimensión pero que sí son obviadas por políticos sin escrúpulos que manipulan la historia a su antojo y la reducen a clichés nacionalistas vaciados de sentido.
En primer lugar está el hecho de que los llamados tan livianamente "colonos británicos" o despectivamente "kelpers" por el oficialismo kirchnerista son legítimos pobladores de las islas (aunque sólo sean unos 3.000). Hasta cuatro generaciones de "islanders" (como piden ser llamados los habitantes de las islas) pueblan el territorio. Téngase en cuenta que, en países como Argentina muchos de sus argentinos habitantes lo son desde hace apenas una o dos generaciones. Habría que empezar por aprender a respetar las realidades étnico-culturales, porque no se pueden obviar 3.000 personas como si no existiesen o fuesen un simple error histórico digno de ser enmendado.
Por otro lado está el hecho liso y llano de que las reclamaciones de Argentina sobre las islas tienen tanta legitimidad como la que tendría Uruguay (por ejemplo) para reclamarlas. En primer lugar las islas pertenecían al entonces Virreinato del Río de la Plata, una entidad conformada en agosto de 1776 por las autoridades borbónicas. De tal entidad surgieron, en el proceso autonomista-independentista una serie de fenómenos proto-estatales que desembocaron evolutivamente en la conformación de los Estados argentino, uruguayo, chileno, boliviano y paraguayo. Esta forma de presentar los hechos histórico-políticos es mucho más honesta que aquel que hace de la Argentina el exclusivo heredero del Virreinato y, por ende, el legítimo depositario de los derechos sobre Malvinas. Pero resulta que en la fase final del Virreinato las islas estaban ligadas a Montevideo, no a Buenos Aires. Convertida la actual capital uruguaya en sede del Real Apostadero Naval español y luego, tras el levantamiento juntista de mayo de 1810 en capital del Virrreinato, las islas pasaron a ser una dependencia de Montevideo. La guarnición militar entonces existente en las islas Malvinas pasaron a ser una subsede del Apostadero Naval de Montevideo. El 8 de enero de 1811 una Junta de Guerra convocada en Montevideo por el entonces Capitán General del Río de la Plata y Gobernador de Montevideo Gaspar de Vigodet, decidió evacuar las islas con el objetivo de reforzar la defensa del bastión españolista en el Plata. Se enviaron dos embarcaciones que se encargaron del traslado de los más de 40 habitantes isleños, encabezados por el Gobernador de Malvinas Pablo Guillén. El ganado fué liberado y se realizó un acto de cierre de la guarnición y colonia dejando un escudo de armas de la Corona Española.
Siendo Montevideo, ciudad que sería capital del futuro Estado uruguayo, el último legítimo reducto del Virrreinato del Río de la Plata, ¿no sería técnica y jurídicamente el Estado uruguayo el mejor dotado para reclamar derechos sobre las islas?...Este razonamiento es tan traído de los pelos como el esgrimido por la República Argentina para justificar sus reclamos de presunta soberanía sobre las Malvinas.
Pero el engorroso tema de las legitimidades es aún más complejo de lo que se nos pretende hacer creer. El 17 de marzo de 1764 Louis-Antoine de Bugainville, Conde Bugainville, funda, en nombre del Rey de Francia, la colonia conocida como Saint Louis o Port Saint Louis con 29 pobladores acadienses transportados en dos naves (Esfinge y L`Aigle) que zarparon el 9 de setiembre de 1763 de Aigle. Hubo otra partida de 53 colonos acadienses, fletados por la Compagnie de Saint Malo fundada por Bugainville en París en 1763, que partió de Saint Maló el 4 de octubre de 1764.
El día 25 de enero de 1765 los ingleses, a través de una expedición al mando del comodoro John Byron, habían fundado una colonia llamada Port Egmont en la región que Bugainville llamó Poil de la Croisade. La posesión fué asegurada en 1766 por la expedición del capitán John McBride. El 14 de julio de 1770, una vez España hubo asegurado sus derechos sobre las islas en negociaciones con Francia, una expedición de guerra compuesta por cinco buques al mando del comandante Juan Ignacio de Madadriaga desalojó la colonia por la fuerza.
El 1 de abril de 1767 las negociaciones franco-españolas, iniciadas en setiembre de 1764, finalizaron en el reconocimiento de la soberanía española sobre el archipiélago. La Corona española reconoció los derechos de Bugainville y lo indemnizó. Fué nombrado gobernador español de la colonia Felipe Ruiz Puente, quien estaba subordinado jerárquicamente al Gobernador y Capitán General de Buenos Aires, Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa. La mayoría de los colonos acadienses decidió volver a Francia. Otros se quedaron en Montevideo. También reconoció que la Corona Británica fué perjudicada por el desalojo de su colonia en Por Egmont y, sin renunciar a sus derechos soberanos, se comprometió a restablecer el satu quo anterior al 10 de junio de 1770 con el objetivo de dar satisfacción al "orgullo nacional" inglés.
El 22 de enero de 1771 Gran Bretaña logró se restableciera la colonia de Port Egmont a través de un acuerdo que incluía una presunta clausula secreta de devolución del establecimiento, y envió una expedición al mando del capitán Stott para ocuparla. Sin embargo el 22 de mayo de 1774 las fuerzas británicas abandonaron unilateralmente la base, devolviendo la colonia a España como parte de los acuerdos de 1771. La colonia vegetó como plataforma de cazadores de focas hasta su destrucción definitiva en 1780 por órdenes de la Corona de España. En 1790, 93 y 94 España y el Reino Unido firmaron las tres Convenciones de Nutka, que resolvían las cuestiones territoriales entre ambas potencias. En la primera de ellas (28 de octubre) Londres reconoce la soberanía española sobre las islas Malvinas expresamente en el artículo sexto, y renuncia a instalar factorías. Pero entonces surge una novedad: la independencia de las Provincias Unidas y la reclamación del gobierno revolucionario de Buenos Aires de la soberanía de las islas.
El 6 de noviembre de 1820 el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, ejercido entonces por Martín Rodríguez (desde el 26 de setiembre) toma posesión formal de las islas Malvinas, enviando al coronel David Jewet (de orígen estadounidense) a realizar el acto en español e inglés. El acto se hizo en mitad de la guerra contra los indios ranqueles desatada tras una inútil matanza de indios mansos en la estancia de Francisco Ramos Mejía por tropas bonaerenses en desquite por el asalto de un malón aliado con chilenos al mando del general José Miguel Carreras al poblado fronterizo de Salto. Es necesario aquí hacer ua aclaración: desde el 11 de febrero de 1820 se habían disuelto las autoridades máximas de las llamadas Provincias Unidas en Sudamérica, al dimitir el Director Supremo José Rondeu y disolverse al mismo tiempo el Congreso de Tucumán. Por ende no existía una "nación argentina" entonces. De hecho los diputados provinciales del Congreso de Tucumán se presentaron desde el comienzo como "delegados de los pueblos" no como "representantes de la Nación". Ésta había adoptado el nombre de Provincias Unidas en Sudamérica en la declaración de independencia del 19 de julio de 1816, firmada por diputados de Buenos Aires, Cochabamba, Catamarca, Charcas, Tucumán, Chichas, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero, Mizque, San Luis, Mendoza ,y ausencia de las provincias de la Liga Federal, excepto Córdoba: Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fé y la Banda Oriental del Uruguay (que estaba en guerra con Portugal, que la ocuparía a inicios de 1817). En 1816 el gobierno revolucionario de las Provincias Unidas en Sudamérica asumió la soberanía de las islas como heredera de los derechos de la Corona Española, bajo el principio de uti possidetis (no aceptado por la mayoría de las escuelas de jurisprudencia internacional). De hecho desde 1810 la Primera Junta se había hecho cargo de los reclamos de sueldos del entonces comandante militar español de las islas, Gerardo Bordas. Sin embargo las autoridades de Malvinas permanecieron fieles a Montevideo y, por ende a España, hasta la evacuación de 1811.
Quien asumió, pues, la representación en Malvinas fué el gobierno autónomo de la Provincia de Buenos Aires, no el Estado "Provincias Unidas en Sudamérica" que entonces no existía. Desde la dimisión del presidente provisional Vicente López y Planes y la disolución del Congreso nacional en 1827 las provincias eran, de hecho, auténticos Estados autónomos. Recién en 1824 se instauró un Congreso Costituyente con representatividad "nacional" que sancionó una Constitución en 1826 que fué rechazada por las Provincias. La Convención de Santa Fé asumió entonces la condición de órgano representativo de la "Nación", pero ésta se sumergió en una guerra civil entre 1828 y 31. Este año el Pacto Federal establecía que Buenos Aires asumía la dirección de las Relaciones Exteriores de la llamada Santa Federación Argentina.
De todos modos la pretensión de soberanía basada en el principio de "uti possidetis iure" ("como poseías de acuerdo al derecho, poseerás") es dudosa desde varios ángulos. En primer lugar se trató de una serie de convenios entre las naciones hispanoamericanas en formación, basado en una propuesta de Simón Bolivar que partía de la base de que los nuevos Estados serían herederos de las colonias españolas hasta 1810. Buenos Aires interpretó esta cuestión considerándose con derechos heredados sobre los territorios españoles del Virreinato del Río de la Plata hasta el 25 de mayo de 1810 (según este criterio también le corresponderían los territorios africanos de Bioko y Annobón). Buenos Aires aplicó de facto este principio no reconocido por muchas naciones. El 9 de julio de 1859 al reconocer España la independencia del Estado llamado Confederación Argentina, se considera que la cuestión de la sucesión de hecho pasa a ser de derecho. Pero el problema es que en ese entonces existían dos Estados en el territorio de lo que hoy es la República Argentina: la Confederación Argentina (con capital en Paraná) y el Estado de Buenos Aires (con capital en la ciudad homónima).
El primer gobernador de Malvinas nombrado por Buenos Aires fué Pablo Areguatí y asumió formalmemente en 1823. En realidad la supuesta "gobernación" de Areguatí fué un desastroso intento de conformar un asentamiento. Vegetaron casi al borde de la inanición el "Gobernador" y 26 gauchos contratados desde el 3 de febrero hasta julio-agosto de 1824 (cuando recién recibieron su paga los gauchos). A la vez se concedió a la Sociedad conformada por Jorge Pacheco y Luis Vernet el derecho de pesca y explotación de ganado vacuno en isla Soledad. Recién en 1826 esta sociedad pudo fundar el primer establecimiento permanente sobre los restos de Port Louis (se los bautizó Puerto Luis). El 10 de junio de 1829 Luis Vernet fué nombrado Comandante Político y Militar de las Malvinas. En realidad Vernet se mostró muchas veces proclive a que las islas estuvieran bajo soberanía británica (al menos desde 1829 lo venía afirmando en varias cartas), lo que ha hecho que la historiografía oficialista argentina lo tilde de "apátrida".
El nombramiento de Vernet produjo una reacción del gobierno británico en forma de una protesta elevada al ministro de relaciones exteriores Tomás Guido el 19 de noviembre de 1831. La protesta se hizo después del fracaso del régimen centralista de Bernardino Rivadavia (8 de febrero de 1826- 7 de julio de 1827), tan favorable a los intereses británicos y en medio del proceso de ascenso de Juan Manuel de Rosas como gran caudillo de Buenos Aires y de la Santa Federación. La protesta se hizo al mismo tiempo que se desarrollaba la acción de captura de tres pesqueros estadounidenses (Superior, Harriet y Breakwater) acusados de violar la prohibición de caza de focas en las Malvinas dictada por Vernet. El mismo día 19 de noviembre de 1831 el Harriet llegaba a Buenos Aires en calidad de detenido para ser sometido a juicio. El cónsul norteamericano George W. Slacum calificó la acción del gobierno bonaerense de piratería y se inició una rápida escalada diplomática con el ministro de relaciones exteriores Tomás de Anchorena. Slacum exigió la liberación del Harriet y su capitán y amenazó con movilizar a la corbeta USS Lexington. El capitán de éste, Silas Duncan, exigió la "rendición" de Vernet y su sometimiento a juicio bajo cargos de piratería. La ofensiva diplomática norteamericana se coordinó con la británica al desconocer al mismo tiempo el nombramiento de Vernet de 1829. 
El 28 de diciembre el USS Lexington tomó la colonia de Puerto Soledad, destruyó las instalaciones e hizo prisioneros a casi todos sus habitantes (a saber: 30 porteños-entre los que se cuentan un número indeterminado de gauchos e indios ranqueles-, 28 porteños anglófonos, 7 alemanes y 30 negros). Durante la ocupación el territorio fué declarado unilateralmente res nullius. Parte de los prisioneros, en su mayoría autoridades isleñas, fueron enviados a Montevideo el 8 de febrero de 1932 (todos fueron liberados finalmente). La política agresiva de Estados Unidos fué apoyada por el gobierno del entonces presidente Andrew Jackson. El cónsul sucesor de Slacum en 1832, Francis Baylies, continuó su política de hostigamiento al gobierno de Buenos Aires. Ante el ofrecimiento al cónsul británico Henry Fox de un reconocimiento de la soberanía británica sobre las islas a cambio del otorgamiento de derechos de pesca norteamericanos, el gobierno argentino exigió la destitución de Baylies.
En setiembre de 1832 el gobierno de Buenos Aires nombró gobernador interino de las islas al sargento mayor de artillería Esteban Mestivier. El mismo se hizo cargo del gobierno el 15 de noviembre de 1832. En diciembre estalló una rebelión en Puerto Soledad que terminó con la muerte de Mestivier. La revuelta fué controlada por el capitán de la goleta Sarandí José María Pinedo.
Aprovechando estas circunstancias el capitán John Onslow, al mando de la corbeta HMS Clio desembarcó el 20 de diciembre de 1832 en Port Egmont y tomó posesión del mismo. De ese modo se ejecutaba la orden emitida en agosto de 1832 al contraalmirante Thomas Baker, jefe de la estación naval sudamericana del Imperio Británico en Río de Janeiro, por el Primer Ministro Lord Palmerston de tomar posesión de las islas. Previa notificación a Pinedo, el capitan Onslow tomó posesión de Puerto Soledad el 3 de enero de 1833 casi sin resistencia de la guarnición bonaerense (en su mayoría de origen británico). Dos días después Pinedo se embarcaba rumbo a Buenos Aires con la mayoría de los colonos rioplatenses. Sin embargo las empresas y propiedades de Vernet, junto a su personal y trabajadores, continuaron funcionando con "normalidad".
La exposición de hechos que hemos realizado, con todo el detalle posible, demuestra al menos que la historia es un poco más compleja de lo que los intereses nacionalistas argentinos o británicos pretenden demostrar. Porque el hecho liso y llano es que no existe un argumento sólido que pruebe que Argentina es el depositario natural de los derechos soberanos sobre las islas "heredados" de la Corona de España. Porque la realidad demuestra que en las islas no hubo una población de naturales pidiendo ser liberados del yugo español. De modo que el gobierno de Buenos Aires, no el de la Provincias Unidas (que entonces formalmente no existían), ocuparon las deshabitadas islas Malvinas pretextando derechos "heredados". No vemos en el actual conflicto por Malvinas más que una disputa internacional donde las legitimidades aparecen un tanto difusas y, pese a quien le pese, nadie tiene la razón completamente de su lado...aunque haga ingentes esfuerzos por sobornar a la misma Historia.

ARTÍCULO SIGUIENTE:
MALVINAS (II): LA FARSA DEL GAUCHO RIVERO



domingo, 22 de enero de 2012

LA "OLD EUROPE" Y EL "BURRO" DE ORCE



Dos paradigmas antropológicos pugnan en una encarnizada contienda por suplantar al viejo modelo vigente hasta 1994 llamado por Carbonell en 1995 la "Young Europe". Según esta visión dominante el ser humano llegó a Europa hace 500.000 años máximo. Sin embargo los nuevo hallazgos terminaron por hechar por tierra tal presunción. De todos modos se ha optado por una línea intermedia llamada "Mature Europe", que admite hasta un millón de años para la llegada del hombre a Europa. La tercera opción es resistida por la mayoría de los prehistoriadores: la "Old Europe", que lleva la cifra del arribo a Europa a 1,5 millones de años (y más también).
Dos sitios en especial desafían los arraigados paradigmas: Dmanisi (Georgia) y Orce (España). Los restos de Dmanisi rondan los 1,8 millones de años. Los hallazgos de Orce han arrojado cifras de 1,4-1,5-1,6 e, inclusive, 1,9 millones de años (los estudios de Gary Scott, del Berkeley Geochronology Center, arrojan cifras de 1,3 millones de años para Venta Micena, 1,25 millones para Barranco León y 1,2 millones para Fuente Nueva). Pero claro, al igual que en el caso de Longgupo, el viejo paradigma no se iba a rendir sin dar batalla.

La ocasión se presentó al descubrirse en 1982 el fragmento craneano llamado VM-0, en Venta Micena, cuenca del Guadix-Baza, municipio de Orce (Granada, España). Los responsables del hallazgo, los doctores Josep Gilbert i Clols, Jordi Agustí y Salvador Moyà-Solà, del Instituto de Paleontología de Sabadell, consideraron que se trataba de un homínido de 1,5 millones de años de antigüedad y así lo presentaron oficialmente en 1983 en la publicación "Paleontología i Evolució". El hallazgo fué inspeccionado por dos especialistas franceses del Louvre de París: Henry y Marie Antoinette Lumley, quienes al principio lo valoraron positivamente. Sin embargo en 1984 el descubrimiento de una "anomalía" en el fragmento de calota craneal (más específicamente una "cresta de dirección sagital", según expresión de Martínez Navarro en 1993, en la cara interna del hueso occipital) hizo que la doctora M. A. de Lumey sugiriera que podía tratarse de un hueso de équido. La noticia explotó en la prensa aún antes de que se consolidaran los dos bandos científicos respecto a la naturaleza humana o equina del fragmento de Orce. Agustí y Moyà-Solà decidieron retractarse de su inicial afirmación en 1987, en tanto que Gibert continuó defendiendo su postura, apoyado por Martínez Navarro. Mientras que en la prensa se difundió la nociva idea de que los científicos habían confundido el hueso de un "burro" con un resto humano.
Gibert encargó un nuevo estudio del hueso al Dr. Doménec Campillo, especialista en patologías antiguas. En 2002 los estudios radiográficos y las pruebas paleoinmunológicas realizadas en la Universidad de California (EEUU) y en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada (España), dieron por resultado que los caracteres del fragmento eran compatibles con los de un individuo humano de unos 5 años de edad. Los estudios bioquímicos publicados por los doctores García Olivares y Lowenstein en la revista American Journal of Physical Anthropology anunciaban la presencia de albúmina y confirmaban la identificación del hueso como de origen humano.
Mientras tanto fueron surgiendo nuevas evidencias de actividad humana en la región: dos fragmentos de húmero en Venta Micena (VM-1960 y VM-3691), una muela con esmalte grueso en Barranco León 5 (un total de 11 restos óseos datados en 1,6 y 1,4 millones de años) e industria lítica olduvayense en Barranco del León y Fuente Nueva (las heramientas en Barranco León-5 y Barranco del Paso-Cortijo Alfonso podrían oscilar entre 1,65 y 1,9 millones de años). Lamentablemente rigió una sorda prohibición de las autoridades de Andalucía a autorizar excavaciones en Venta Micena, lo que impidió el progreso de las investigaciones. Algunos restos óseos hallados en 1984 en la cercana Cueva Victoria (Cartagena, Murcia) arrojaron la cifra de 800.000 años, muy posteriores a la calota de Orce.
A un año de la muerte del profesor Gibert un hallazgo hecho en Tarragona en 2006 dió un espaldarazo a la postura sobre la identidad humana del hueso de Orce. Se trataba del esqueleto de una niña de época romana (LP-511) que presentaba en el cráneo la misma anomalía presente en el fragmento de Orce. Luego han surgido otros restos humanos con la misma anomalía, como el "niño de Francolí". No obstante autores como Moyà-Solà y Paul Palmqvist, de la Universidad de Málaga, antiguo colaborador de Gibert, arremetieron con nuevas y duras críticas, llegando a acusar a Gibert de falsificador.
La Junta de Andalucía decidió negar las excavaciones a Gibert desde 1985. Tras su fallecimiento en 2007, su hijo Luis Gibert, de la Universidad de Barcelona, ha tomado la posta en la defensa de la postura de su padre. No obstante contar con el respaldo de Emiliano Aguirre (uno de los "padres" de Atapuerca), María Martinón-Torres y de Yves Coppens, la Junta sigue ignorando los pedidos de habilitar los trabajos en Venta Micena. De hecho en 2010 se ignoró la solicitud de un equipo multinacional liderado por la profesora de arqueología de la Universidad de Oxford Sarah Milliken.
Sin embargo se decidió finalmente ese mismo año, en setiembre, otorgar un permiso a un equipo a cargo del escéptico (respecto al cráneo de Orce) Robert Sala, de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y del Institut Catalá de Paleoecología Humana y Evolució Social. Los investigadores encontraron 105 herramientas y evidencias claras de que el hombre que habitó la región era un carroñero improvisado. Vivía a orillas de un lago salado de 40 km. que existía entonces en la región. Competía con hienas y otros carroñeros por los animales muertos que encontraba y a los que comía en el mismo lugar utilizando piedras afiladas para cortar la carne.

Las herramientas de Orce han sido datadas en 1,3 millones de años y suman cerca de 2.000 junto a las encontradas en Fuente Nueva 3 y Barranco León. Salas cree que el "hombre de Orce" era evidentemente un homínido y no un "burro", pero lo considera un Homo antecessor, como los de Atapuerca, y no le asigna una antigüedad superior a los 1,3 millones de años. No obstante algunas dataciones arrojan cifras próximas a los 2-1,9 millones de años, poniendo sobre el tapete la polémica sobre la antigüedad de la colonización humana de Europa.

Los restos fósiles hallados por Gibert fueron todos ellos sistemáticamente impugnados. No sólo el fragmento craneano atribuído a un equino, sino que también los húmeros de Venta Micena fueron adjudicados a un rumiante hembra y el fósil de Cueva Victoria (Murcia) a un primate. No obstante la evidencia lítica es contundente y no puede ser ignorada. El olduvayense europeo presenta varios sitios más, además de Venta Micena, Barranco León, Cueva Victoria, Fuente Nueva (España) y Dmanisi (Georgia). A ellos hay que sumarles el yacimiento de Pirro Nord, en Italia, con muestras líticas de 1,7 millones de años según las pruebas de paleomagnetismo. También está Lézignan-la-Cèbe, sur de Francia, con piezas líticas que se remontan a 1,5 millones de años según el método 40Ar/39Ar; también en Francia tenemos el sitio Chilhac III, con material lítico de 1,5 millones de años. Los niveles bajos de Sima del Elefante (España) han arrojado mandíbulas y restos líticos de 1,5 millones de años. Ciertos hallazgos en Dacia (Rumania) y Bohemia (República Checa) se supone que rondan los 1,8-1,9 millones de años y han sido atribuidos a Homo georgicus. Otros sitios son un poco más recientes y se admiten dataciones de entre 1,2 y 700.000 años (con un promedio de 1 millón de años): Atapuerca, Aculadero, Pinedo, Torralba, Ambrana, Áridos (España), Ceprano, Ca´Belvedere de Monte Poggiolo, Agnani-Colle Marino, Monte Peglia, Isernia la Pineta (Italia), Le Vallonnet de Roquebrune-Cap. Martin, Soleihac de Blanzac (Francia), Kärlich (Koblenz, Alemania), Trzebnica, Stranska Skalá, Przeletice-Zlaty Kopec (República Checa), Sandalja I (Croacia), Korolevo (Ucrania). Se pueden sumar otros sitios en Portugal suroccidental (Pleistoceno medio), Pirineos catalanes, Rosellón y Masizo Central francés (fase Günz-Mindel), Lazio y Sicilia (Mindel inicial).
El olduvayense europeo es más tardío que el marroquí-argelino y, ambos, presentan un desfazaje evidente con África oriental. África del Norte, Medio Oriente (y Extremo Oriente) y Europa se convirtieron en refugio de homínidos asociados a la industria olduvayense desplazados por los ergaster y sucesores (erectines) asociados a la industria achelense. En el caso de Europa existen dos posibles vías de ingreso: el Levante (los yacimiento israelíes de Erq-el-Ahmar y Yiron se sitúan en los 1,9-2 millones de años) y el Maghreb-Gibraltar (Haïn Hanech cuenta con 1,9 millones de años).
Hace 1,8 millones de años la presión producida por la imposición de homínidos con tecnología achelense, además de un posible aumento de la población africana-oriental propiciado por el retroceso de los climas tropicales, obligó a emigrar a grupos homínidos olduvayenses. En efecto hace 2,5 y 1,8 millones de años se produjo un aumento de la superficie de las sabanas africanas y un avance de las estepas frías en el norte euroasiático, debido a un enfriamiento climático global. Algunos creen que el evento de reversión magnética fechado entre 1,7 y 1,07 millones de años tuvo algo que ver en este proceso. Lo cierto es que en ese lapso de tiempo se sucedieron dos fases de grandes retrocesos en el nivel de los océanos. En la fase o evento Aullan, de 1,8 a 1,6 millones de años, el nivel de los mares descendió unos 200 metros (el estrecho de Gibraltar quedó reducido a 4 kilómetros de ancho). En una segunda fase, conocida como Caspian, al final del período Villafranquiense, entre 1,0 millones de años y 900.000 años, se produjo un nuevo enfriamiento y descenso del nivel de los océanos. Es interesante analizar el impacto en la fauna provocado por los eventos climáticos. El primer enfriamiento iniciado hace 1,8 millones de años produjo una notable reducción en la diversidad de herbívoros. Los grandes depredadores (Megantereon, Homotherium, Canis etruscus y Pachycrocuta brevirrostris) se dispersaron dando origen al "evento Lobo". El megantereon de hecho se extinguió en África hace 1,5 millones de años, pero persistió en Europa hasta hace 500.000 años. Se cree que los homínidos siguieron las rutas de estos carnívoros, aprovechándose de los restos de animales por ellos cazados. El evento Lobo explica en parte la dispersión de homínidos ocurrida entre los 1,8-1,6 millones de años. Aprovechando la disminución en el nivel de los mares los primeros europeos cruzaron a través de Gibraltar. También se sospecha que hubo una migración que atravesó el estrecho sículo-tunecino. Por otro lado hubo un desplazamiento vía Israel-Anatolia-Cáucaso (con posible ramificación a Grecia). Otros grupos atravesaron directamente el mar Rojo hacia el Yemen y desde allí se derramaron hacia la India, China e Indonesia.
La situación de reducción drástica de la biodiversidad abarca todo el Villafranquiense superior, pero hacia el final del período se produce una reversión del fenómeno. El nuevo aumento en la diversidad faunística coincide con una segunda oleada de homínidos que, desde África, introducen la industria achelense en Europa y Asia.