domingo, 22 de abril de 2012

EL SEGUNDO TIPO: NEANDERTHAL










Cualquier absoluto ignorante del tema prehistoria o evolución del Hombre tiene alguna noción o a oído nombrar a este antepasado nuestro. Asociado forzosamente a cualquier idea sobre "cavernícolas" u "hombres de las cavernas", se ha afirmado también un montón de inexactitudes y mitos referentes a este humano primitivo. El debate sobre su aporte genético y su filiación incluso al Homo sapiens continúa siendo candente. Si bien predomina una tendencia a creer que está emparentado con sapiens y que se mezcló con él, las investigaciones sobre ADN humano antiguo no parecen avalar tal afirmación.
El reciente hallazgo del Hombre de Denisova y la evidencia de que su ADN está presente en un porcentaje inferior al 4% en tribus de Nueva Guinea, Bugainville, Australia, islas Fiji, Indonesia oriental y en la tribu Mamanwa de Filipinas, ha vuelto a disparar la polémica respecto al mestizaje entre hombres modernos y otros tipos humanos prehistóricos. Precisamente hay pruebas de que el 5% del ADN europeo tiene aporte neanderthalense (también se lo detectó en China y Nueva Guinea). Y, lo cierto es que, pese a la trascendencia que se le ha querido conferir a semejante hallazgo, no prueba que haya existido un masivo mestizaje entre Homo sapiens y Neanderthal. De hecho la interfertilidad entre ambos tipos humanos está en tela de juicio y la idea de que se trata de una especie diferente está tomando cierta solidez. La secuencia completa de ADN Neanderthal fué lograda en 2008, confirmando que sapiens y neanderthalensis coinciden en un 99,5 % de la cadena pero que los segundos no fueron antepasados de los primeros. También se ha detectado una diferencia importante entre ambos genomas, reforzando la idea de que eran especies diferentes. Entre un 1-2,5 y un 4% (o 5%, según algunos cálculos) podría ser el aporte genético de los neanderthalensis a las poblaciones euroasiáticas, pero el debate no ha cesado. Lo insignificante de tal aporte podría obedecer a un mestizaje de tipo marginal entre machos neanderthalensis y hembras sapiens producto de los encuentros, no siempre amistosos, entre ambas especies ocurridos posiblemente en la zona de mayor contacto que fué el Medio Oriente. Precisamente el hecho de que no se haya encontrado ADN mitocondrial neanderthalensis en sapiens sugiere que los donadores de genes Neanderthal son machos (el ADN mitocondrial es transmitido por línea materna). También se ha fijado la posible separación sapiens-Neanderthal entre 660 y 825.000 años.
La teoría de que el Hombre de Neanderthal desapareció mezclándose masivamente con los inmigrantes sapiens no parece sostenerse en pruebas sólidas. Si bien es posible que haya existido algún grado de interfertilidad entre ambas especies, lo cierto es que el flujo de genes unidireccional (de Neanderthal macho a hembras sapies) es minúsculo y prueba que el contacto no fué tan fluído. Ambas especies se evitaban recíprocamente.
El Hombre de Neanderthal ha sido reconstruído a partir de unos 400 esqueletos encontrados en Europa, Asia central y Medio Oriente. En 1856 se encontró en la cueva Feldhofer, cerca de Düsseldorf, en el valle de Neander, el Neanderthal 1, piedra fundacional de la paleoantropología. El hallazgo fué hecho por Johann Karl Fulhrott y descripto en 1857 por Hermann Schaaffhausen. Se sumó a dos hallazgos previos: Engis (Bélgica) en 1829 y cantera de Forbe, Gibraltar, en 1848. En 1864 el geólogo William King bautizó a los restos como Homo neanderthalensis. Curiosamente a lo largo del siglo XX se lo reclasificó como Homo sapiens neanderthalensis, para volver a imponerse la clasificación original al final del mismo.
Los restos más antiguos y también los más recientes provienen de la Península Ibérica. De hecho las evidencias sugieren que surgió de la cepa heildelbergensis ibérica abundante en Atapuerca y la Sima de los Huesos. Su antigüedad máxima es de 230.000 años y su extinsión sucedió entre los 33 y 28.000 años. Dominaron Europa, Medio Oriente y Asia central en exclusividad, creando las culturas paleolíticas musteriense y chatelperronense, hasta la irrupción en su hábitat de los humanos modernos hace unos 40.000 años. La rápida desaparición de Neanderthal a partir del arribo de Homo sapiens es la principal evidencia de que no fueron quienes ganaron en la competencia por la obtención de recursos. Hay pruebas de que se retiraron a regiones marginales hacia 30.000: Byzovaya (región subártica de Rusia) y sur de España y Portugal (Lagar Velho y Cueva Carihuela, Granada). Precisamente en Cueva Carihuela se han hallado evidencias de la existencia de neanderthales muy tardíos (entre 28.440 y 21.430 años).
Físicamente el Hombre de Neanderthal se caracteriza por tener una estatura más bien baja, no superior al metro sesenta y cinco, complexión, esqueleto y musculatura robustas, contextura y estructura ósea pesadas, masizas, pelvis ancha, caja toráxica en forma de barril, miembros cortos. Su capacidad craneana es de 1550 cc, aún mayor que la del hombre moderno. Presenta grandes arcos supraorbitarios en doble arco, frente baja e inclinada, cara prominente con prognatismo medio-facial, ausencia de mentón, cráneo alargado, nariz ancha de aletas prominentes, gran moño occipital, espacio retromolar. Neanderthalensis presenta típicas adaptaciones físicas al clima frío.
Aunque la ubicación de la laringe sugiere que la fonética en neanderthal podría ser limitada (aunque el hioides aparece bien desarrolllado), lo cierto es que  una variante del gen del habla FOXP2 ha sido detectada en muestras de ADN procedentes de especímenes de El Sidrón, España. Por otro lado las muestras genéticas han aportado datos como que neanderthalensis podrían ser pelirrojos y poseer intolerancia a la lactosa. Se ha discutido bastante sobre la capacidad artística de esta especie, a la que se atribuye una suerte de culto a los muertos muy simple. Se considera que las pinturas de la cueva de Nerja (Málaga, España), con una antigüedad de 42.000 según dataciones del 2012, deberían ser atribuídas a Neanderthal. La discusión se centra en si se debe atribuir la presencia de rudimentos artísticos, incluyendo adornos y máscaras toscas, al contacto con Homo sapiens. Existen indicios de práctica del canibalismo, tanto ritual como antropofágico. En este caso, al parecer no muy frecuente, se debía a la presencia de períodos de hambrunas, y fué detectado en el yacimiento de El Sidrón. 
La teoría de la hibridación sapiens-Neanderthal ha cobrado fuerza con el hallazgo de presuntos restos fósiles que exhiben una mezcla de rasgos de ambas especies. Uno de ellos es el niño de Lapedo, encontrado en Portugal en 1999 por Joao Zilhao. Se le atribuye una antigüedad de 24.000 años. Otro es el fósil de 32.000 años de Pestera Cioclovina, Rumania, descripto en julio de 2007 por Erik Trinkaus. Otros presuntos fósiles híbridos han sido hallados en Lagar Velho (Portugal), Mladec (República Checa), Pestera Muierii, Pestera cu Oase (Rumania), La Quina Aval, Brassempuy, Les Rois (Francia). También se citan los restos de Zuttiyeh, Qafzeh y otros sitios de Israel. Todos rondan los 30.000 años de antigüedad (algunos de Israel son más antiguos, llegando a los 100.000 años)  y se consideran Homo sapiens tempranos con rasgos arcaicos o presuntos híbridos entre sapiens y neanderthalensis.
Los hallazgos neanderthalensis en Medio Oriente se corresponden con una supuesta salida de Europa durante las crisis climáticas de los períodos isotópicos 6 y 4. Los restos nenderthalensis están representados en Shanidar (Irak), Dederiyeh (Siria), Ksar'Akil (Líbano) y los yacimientos israelíes de Tabun, Kebara, Zuttiyeh, Hayonim y Ahmud. Los más antiguos son los de Tabun, con 122.000 años, y los más recientes los de Ksar'Akil con 35.000 años. Una particularidad es que un cráneo (Ahmud 1), hallado en Ahmud y datado entre 81 y 41.000 años, presenta una capacidad de 1740 cc, la mayor registrada hasta la fecha. También sorprende la estatura de algunos de estos neanderthalensis asiáticos: Ahmud 1 mide 1,77 metros, mientras que en Shanidar se hallaron individuos con estaturas de 1,65 metros, 1, 70 metros y uno con más de 1,73 metros (con rastros de sepultura). Conviven con humanos modernos (restos en Skhul, Qafzeh y Zuttiyeh) ingresados durante el período isotópico 5 de bonanza cimática (entre 90 y 60.000 años). La mayoría de las teorías afines a la hibridación sostiene que ésta se dió con mayor frecuencia en Medio Oriente. Uno de los debates más intensos persiste en torno al resto craneano de Zuttiyeh, datado en alrededor de 150-200.000. Exhibe una mezcla de rasgos neanderthalensis y sapiens. Tal particularidad ha hecho pensar a muchos que, quizá, los neanderthalensis de Medio Oriente debieran ser separados de  los europeos. Quizá estén más emparentados con formas asiáticas afines a los llamados "erectus evolucionados". Pero hay quienes lo consideran un sapiens arcaico o un híbrido temprano.





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