jueves, 1 de marzo de 2012

EL ÚLTIMO CHANÁ


De los grupos indígenas que en primer lugar desaparecieron en el Río de la Plata con la colonización hispánica se encuentran los chanás. Víctimas del sistema de encomiendas, reducciones o la simple persecución armada, su cultura fué diezmada hasta la casi total desaparición en un lapso de 200 años. Asimilados dentro de la cultura predominante pasaron a formar parte de la población cristianizada o hispanizada como ciudadanos de segunda clase. Perdidos en una imprecisa categoría donde no se les consideraba ni indios ni criollos (en Uruguay se propagó la denominación de "paisano" para estos sectores mestizos o de indios cristianizados) su conciencia étnica se perdió casi por completo.
Los chanás descienden de la misma corriente pámpido-patagónica de la que derivan charrúas y guaycurúes. Se trata de una cultura de canoeros mesolíticos que absorbieron a la llamada "cultura de Serrano" (lágidos de economía recolectora-cazadora y que utilizaban la cerámica), a la vez que desde el siglo XVI habían comenzado a recibir influencias culturales de la corriente migratoria guaraní que se abatió sobre su territorio. Los chanás formaban parte del "Grupo del Litoral", una serie de tribus que ocupaban las riberas del río Paraná y las del río Uruguay. Respecto a su lugar de orígen se presume que se trató de una migración fluvial en canoas efectuada de sur a norte. Las tribus del Grupo Litoral son: chaná, mbeguá, chaná-mbeguá (o beguá), chaná-timbú (estos grupos  están presentes en la zona del delta del Paraná, llegando hasta la Banda Oriental), caracará, coronda, quiloaza, calchin, mepén y mocoretá. Algunos autores consideran a los mepén como de estirpe Káingang, emparentados con los yarós. Se los describe como más bien altos (más de 1,70 m., llegando fácilmente al metro ochenta), dolicocéfalos, nariz larga y delgada, pómulos y mentones salientes, pelo lacio y negro o castaño, ojos oscuros, tez rojizo-bronceada.
La mayoría de las tribus chanás, junto a otras tribus indígenas locales, fueron confinadas a reducciones en Concepción del Bermejo (Matará y Guacará); Corrientes (Santiago de Sánchez y Candelaria de Ohoma); Santa Fé: San Bartolomé (de chanás), San Miguel (calchines) y San Lorenzo (mocoretáes); Buenos Aires: San José (cacique Bagual), Santiago del Baradero, Isla Santiago (cacique Tubichaminí o Quendiopen), Santa Cruz de los Quilmes (básicamente de indios tucumanos); y la Banda Oriental: San Francisco de Olivares (charrúas), San Antonio (chanáes), San Miguel del Río Negro (guaraníes) y Santo Domingo Soriano (chanáes). La mayoría fundadas a fines del siglo XVI o inicios-mediados del XVII. Únicamente subsistieron Santo Domingo Soriano en Uruguay y Santa Cruz de Quilmes en Buenos Aires. El resto desapareció entre mediados del siglo XVII e inicios del XVIII. Desde 1582, Juan de Garay pactó con doce cacique chaná-mbeguá y repartió las comunidades indígenas en 20 encomiendas. Se conservan los nombres de esos doce caciques chanás: Capiguatin, Aguará, Yucá, Cura, Guardiya, Araquí, Delajan, Derdian, Macchun, Canisolo, Caraqua y Maguarí. En 1673 existían aún siete de esas encomiendas. Un sector de los mbeguás subsistió hasta el siglo XVIII en las tierras anegadizas del sur de Entre Ríos. Los indios terminaron huyendo e integrándose a otras comunidades indígenas o refugiados en poblados criollos. La nación chaná virtualmente desapareció como grupo étnico a fines del siglo XVIII.
Sin embargo los recientes estudios de población han localizado unos 2.500 descendientes de chanáes en Entre Ríos e, incluso, algunos posibles linajes descendientes de chanáes y guaraníes en Soriano, Uruguay. Es más se hizo famoso el caso de un ciudadano entrerriano oriundo de Nogoyá y residente en Paraná que conservaba tradiciones y hablaba en el antiguo lenguaje chaná. Descendiente por línea materna de chanás Blas Jaime conserva parte de los rasgos mestizados del pueblo desaparecido como etnia hacia 1750. Jaime es considerado el último depositario de la tradición chaná. Es un legítimo descendiente de, posiblemente, una de las últimas adá oyén nden (mujeres guarda-memoria), su propia abuela, muerta hace más de 50 años. Debido a que su madre no podía tener más hijos su abuela le confió las tradiciones y lengua del pueblo chaná. Al parecer esta estructura matrilineal de transmisión de un legado se deba a que las mujeres chanás estaban destinadas desde el momento de la colonización española a ser mujeres de españoles. Éstos solían transmitir el linaje patrilinealmente, por lo que las madres nombraban a su sucesora "guarda-memoria" entre sus hijas.

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5 comentarios:

  1. Saludos:
    Agradezco muchísimo esta entrada. Cuando en España comenzó a generarse la gran épica de la "invasión del Continente Americano", habría que diferenciar el proyecto inicial y lo que después se convirtió en una muestra más de imperialismo destructivo y dominante. La pérdida de cualquier cultura o la extinción de un pueblo no se incluye en nuestros capítulos de Historia de España. Incluso hoy, ciertas dudas, que son realidades...se ocultan. Su entrada es testimonial, y valoro su formulación histórica, en ese saber escribir desde una clara conciencia de lo que supone pertenecer a la memoria histórica de un Continente. Reciba usted un saludo.

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  2. LA FUERZA HACE A NUESTROS INDIOS...NADIE LOS ARAN DESAPARECER,SON UNA RAZA,UNA NACION,ESTAN AQUI MUCHO ANTES QUE NOSOTROS,ELOS SON LOS VERDADEROS DUEÑOS DE ESTAS TIERRAS.

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  3. estaria muy contento el póder tener un compendio de palabras y oraciones en CHANA, para aprender el Idioma de nuestros Ancestros... Saludos desde Uruguay

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  4. MUY, MUY BUENO! Haciendo genealogía descubrí que tengo una rama de antepasados indígenas (casados y, por ende, mestizados con esclavos africanos subsaharianos) en Baradero allá por principios y mediados del siglo XVIII (1700s), por lo cual sin dudas esos nativos eran de los pueblos chaná y/o mbeguá. Ahora me estoy informando sobre los modos de vida de aquellos pueblos y esta nota de verdad que me sirvió.

    Dejando eso de lado, si pudiera hacer una pequeñísima crítica constructiva, como conocedor de la geografía argentina, aclaro que SIEMPRE ES BUENO no usar las palabras "Buenos Aires" juntas sin especificar si es la ciudad o la provincia, ya que desde los 1880 están separadas política y jurisdiccionalmente. En este texto apra un extranjero puede parecer todo igual pero para un argentino, y más apra alguien de la zona en cuestión es muy distinto... Es algo impreciso decir "Baradero es Buenos Aires"...

    O por hoy, en contexto formales se dferencia (casi) siempre si es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o la Provincia de BUenos Aires. EN el caso de ser la provincia, al ser enorme en extensión y muy heterogénea entre regiones... Es bueno especificar qué zona de la provincia es de la que se habla.... Si es el área metropolitana (que rodea a la vecina y homónima ciudad autónoma), si es el interior provincial... y si es el interior si es el norte, el sur, este, centro u oeste.

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  5. Pequeño dato que soporta mi crítica anterior: gentilicio "porteño" (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CABA) y "bonaerense" para el del la Provincia de Buenos Aires, aquí están los "bonaerenses metropolitanos" y los "bonaerenses del interior provincial". Los porteños no son bonaerenses ni al revés, de ninguna forma.... Solo socialmente se junto todo en BUenos Aires y su región metropolitana.

    Total y en resumen, SUENA RARAO ver que ponés "Buenos Aires" a secas, y sin especificar, para referirte a un punto geográfico del interior bonaerense... Pq suena a la ciudad o, como mucho a algúhn punto cercano a la ciudad. Sé que como uruguayo capaz te suene a chino, pero tiene todo el sentido del mundo lo que digo, jaja.
    Abrazo!

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