EL ENIGMA DE CEPRANO







La calota craneana perteneciente a un individuo adulto, encontrada en marzo de 1994 por Italo Bidittu del Instituto Italiano de Paleontología Humana, en Ceprano, provincia de Frosinone, Italia, venía a complicar las cosas en el campo de batalla de la paleantropología europea. La datación de potasio/argón arrojó una cifra de 800-900.000 años para el fósil, haciéndolo contemporáneo del Homo antecessor. Sin embargo su aspecto no era el de un antecessor. Más bien recordaba a un heildelbergensis o un mauritanicus (incluso un rhodesiensis). Se lo comparó con los fósiles etíopes de Bouia y Daka y también con los erectus de Java y Pekín. La calota fué reconstruída por el geólogo Aldo Segre y la paleontóloga Eugenia Segre Naldini y arrojó una capacidad craneana de 1200 cc, claramente más grande que ergaster, heildelbergensis o antecessor. La presencia de un gran torus supraorbital y frente inclinada le daba un clásico aspecto "pithecantropoide" o "erectoide", pero lo distanciaba de estos tipos físicos la ausencia del relieve en el centro del cráneo. Se trata de un cráneo de arquitectura arcaica con características derivadas.
En 2003 Francesco Mallegni optó por incluir al cráneo en un nuevo taxón: Homo cepranensis, pero no hizo más que complicar la discusión. Anteriormente el paleoantropólogo Antonio Ascenzi había propuesto incluir al cráneo de Ceprano dentro de la especie antecessor.
En mayo de 2011 un grupo de investigación liderado por Aurélien Mounier de la Unidad de Antropología Biocultural de la Universidad del Mediterráneo (Marsella, Francia) y Giorgio Manzi de la Universidad de Roma publicó nuevas conclusiones en la revista PLoS One sobre el controvertido fósil de Ceprano. En primer lugar lo acercaron anatómicamente más a sapiens y neanderthalensis. En segundo lugar redujeron su antiguedad a 430-385.000 años según pruebas de paleomagnetismo. Por último optaron por incluírlo en la especie Homo heildelbergensis. De hecho se creó la hipótesis de que se trataba de un heildelberg "arcaico" o un "puente filogenético" entre poblaciones arcaicas y otras modernas. Se sugirió que podría tratarse del ancestro directo de sapiens y neanderthales (además del pleno heildelberg). Con algunas reservas la mayoría de autores (Ian Tattersall, Chris Srtinger y Silvana Condemi, ésta última como parte de la investigación ya anotada) han apoyado esta nueva filiación. En cambio Bermúdez de Castro la sigue poniendo en duda. Los estudios genéticos de Aida Gómez Robles establecen una separación sapiens-Neanderthal próxima al millón de años-750.000 años, por lo que la teoría de un Ceprano de 400.000 años antepasado de los mismos no sería del todo aceptable.
Pero existía desde antes una sospecha respecto a la proximidad del cráneo de Ceprano con otros yacimientos mucho más recientes: el de Fontana Rannccio (dientes y restos de industria lítica achelense) y las huellas de Roccamonfina sobre ceniza volcánica datada en 350.000 años. El hecho de haberse encontrado el cráneo en una cuneta, fuera de su contexto, lo hace muy difícil de datar. De todos modos la duda estriba en que en Ceprano se ha encontrado industria lítica olduvayense, con la que se ha asociado al fósil en cuestión reforzando la idea de una gran antigüedad del mismo. Al parecer no es posible asegurar que el Hombre de Ceprano es un representante de la especie que pobló Italia hace más de un millón de años. Por el momento sus huellas sólo pueden ser atestiguadas por los abundantes yacimientos olduvayenses peninsulares que se remontan a 1,7 millones de años en algunos casos.
La idea de un individuo con características "erectoides" y gran antigüedad sedujo a muchos teóricos que pretendían explicar por una irrupción a través del canal sículo-tunecino la presencia de antiguos restos heildelbergensis en Europa central anteriores al de la Sima de los Huesos (España). Recientemente, en 2008, la Agencia EFE dió a conocer el análisis del antropólogo Alfred Czarnetzki de la Universidad de Tubinga sobre un hueso temporal y el fragmento de un hueso parietal descubiertos en 2002 y 2004 por el arqueólogo aficionado Karl-Werner Frangenberg y su esposa en una cueva próxima a Leinetal, Hannover (Baja Sajonia, Alemania). Los fósiles en cuestión fueron datados finalmente en 700.000 años, constituyéndose en los más antiguos restos de presuntos heildelbergensis descubiertos hasta la fecha (la mandíbula de Mauer tiene 500.000 años). Curiosamente su antigüedad se aproxima a la que se había asignado inicialmente al cráneo de Ceprano. ¿Es posible que, en definitiva, la datación original no estuviera equivocada?

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